en colaboración con las comunidades autónomas

014. Tratamientos plaguicidas en jardinería utilizando mochilas manuales: exposición a fitosanitarios

DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN DE TRABAJO: 

Esta situación de trabajo engloba tres tareas: la preparación del caldo plaguicida, la aplicación de este caldo y la de acabado.
Los productos fitosanitarios que se consideran en esta ficha son aquellos de naturaleza química que figuran en el Registro de productos fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente con función herbicida, insecticida, fungicida o acaricida, y autorizados para aplicar mediante técnicas de pulverización en el ámbito de los parques y los jardines. Este registro se está modificando continuamente. Los datos utilizados corresponden a la actualización de 18/12/2012.
La preparación del caldo plaguicida se realiza incorporando los productos fitosanitarios, en forma de líquidos concentrados o polvos, en el agua y mezclando el conjunto hasta conseguir, mediante dilución o dispersión, un caldo homogéneo listo para su aplicación sobre el suelo del jardín y/o las plantas objeto de tratamiento.
La aplicación del caldo se realiza mediante pulverizador hidráulico de mochila. Estos equipos constan de un tanque con capacidad en torno a los 15 l, una bomba de pistón o de diafragma, una manguera, una palanca manual de bombeo y una lanza con boquilla.

Ver figura 1, "Aplicación de fitosanitarios con mochila manual".

El acabado incluye varias operaciones, como son la limpieza de los equipos de trabajo, la recogida, el almacenamiento de materiales, el acondicionamiento de la zona tratada y la eliminación de residuos.
Durante la realización de estas tareas, los trabajadores pueden resultar expuestos a los agentes químicos peligrosos presentes en el producto fitosanitario. La exposición se va a  producir principalmente por:
  • Contacto de la piel con los productos fitosanitarios, bien sea de forma directa o indirecta con elementos contaminados, o por deposición sobre la piel de los aerosoles formados durante la preparación y la aplicación del caldo.
  • Contacto con los ojos
  • Inhalación de aerosoles

También se puede producir exposición por el contacto originado por salpicaduras o derrames, y por la inhalación de componentes volátiles.

AGENTES QUÍMICOS: 

Los productos fitosanitarios comercializados están compuestos por una o varias sustancias denominadas ingredientes o sustancias activas, que son las que ejercen propiamente la función plaguicida, mezclados con otras sustancias (ingredientes inertes, coadyuvantes, aditivos, etc.) que permiten su dosificación, aplicación o identificación. El conjunto es lo que se denomina formulación comercial.  
Las sustancias activas que están presentes en los productos fitosanitarios incluidos en el ámbito de aplicación de esta ficha, y que están clasificadas como peligrosas para la salud humana conforme a la normativa de clasificación, envasado y etiquetado de sustancias químicas, son las que se relacionan a continuación identificadas por sus nombres comunes.

SUSTANCIA ACTIVAFUNCIÓN
ACEITE DE PARAFINAInsecticida
AZUFREFungicida, acaricida
BETACIFLUTRINInsecticida
CIPERMETRINInsecticida
CLORPIRIFOSInsecticida
DICAMBA (SAL DIMETILAMINA)Herbicida
DIMETOATOInsecticida, acaricida
DODINAFungicida
FOSETIL-ALFungicida
GLIFOSATO (SAL ISOPROPILAMINA)Herbicida
IMIDACLOPRIDInsecticida
MCPA (SAL AMINA)Herbicida
MECOPROP-PHerbicida
METIL TIOFANATOFungicida
MICLOBUTANILFungicida
TAU-FLUVALINATOInsecticida

Los ingredientes no activos no se relacionan debido a su gran variedad y porque su peligrosidad es comparativamente mucho menor, aunque pueden existir excepciones.
A efectos de la evaluación de riesgos, se utilizará la clasificación de peligrosidad de la formulación comercial facilitada por el fabricante que tiene en cuenta las características peligrosas de todos los componentes del producto, así como su concentración.

DAÑOS PARA LA SALUD: 
Aunque la realización de esta tarea puede comportar otros riesgos, aquí solo se tratarán los derivados de la exposición a fitosanitarios.
Las principales vías de entrada de los plaguicidas en el organismo en orden de importancia son: vía dérmica, inhalatoria, oral y parenteral. En el caso de las exposiciones laborales, se ha puesto de manifiesto que la principal vía de entrada es la vía dérmica con gran diferencia frente a la inhalatoria.
La composición de las formulaciones comerciales de los productos fitosanitarios, como ya se indicó, es compleja, por lo que para conocer los daños para la salud específicos de los productos que se utilicen es necesario consultar sus fichas de datos de seguridad. Como guía orientativa, se indican a continuación los daños para la salud generales derivados de la exposición a plaguicidas y, en el Anexo 2, se detallan los específicos de las sustancias activas de las formulaciones que se utilizan en las tareas descritas.
Los efectos para la salud son muy variados en cuanto a su sintomatología e intensidad pero se podrían resumir en:
  • Reacciones alérgicas.
  • Efectos sobre el sistema nervioso central y periférico.
  • Reacciones inflamatorias sobre la piel y ojos. Algunos plaguicidas producen lesiones en las zonas de la piel y mucosas por donde penetran en el organismo. Sus efectos son, por ejemplo, irritaciones, quemaduras, conjuntivitis, rinitis, laringitis, bronquitis, esofagitis o gastritis.
  • Toxicidad sistémica específica en órganos diana como hígado y riñones.

Además, algunos plaguicidas pueden causar alteraciones genéticas y del sistema endocrino, efectos cancerígenos y efectos sobre la reproducción e incluso la muerte.
Las manifestaciones clínicas de la intoxicación aguda pueden incluir efectos sistémicos o localizados. Pueden ser cuadros clínicos leves, menos graves, graves o fatales. En la etapa inicial o en los casos leves la sintomatología es habitualmente inespecífica, lo que dificulta la realización del diagnóstico de intoxicación. Los síntomas de la intoxicación aguda pueden ser:

  • Dermatológicos: sudoración excesiva, prurito o picazón, erupción cutánea y coloración azulada de la piel o membranas mucosas o quemaduras químicas en el caso de algunos herbicidas.
  • Neurológicos: mareo, cefalea, temblor, nerviosismo, síncope, pequeñas contracciones musculares involuntarias, parálisis o entumecimiento y hormigueo, depresión y pérdida de consciencia o convulsiones que pueden llegar al coma y a la muerte.
  • Oculares: visión borrosa y lagrimeo.
  • Cardiorespiratorios: palpitaciones, dificultad respiratoria, tos, aumento de expectoración, dolor torácico, y ruidos continuos como silbidos y ronquidos producidos por la obstrucción de las vías aéreas.
  • Digestivos: excesiva producción de saliva, molestias faríngeas, náuseas, vómitos, dolor abdominal y trastornos de la función intestinal como diarrea o estreñimiento, en ocasiones asociado a la sensación persistente de necesidad de defecar.
  • Reacciones alérgicas agudas como, por ejemplo, rinitis alérgica, asma o eczema alérgico.
  • Gestacionales: abortos espontáneos.
  • Otros síntomas inespecíficos.

Si la intoxicación es subaguda o crónica, los plaguicidas pueden ocasionar efectos como astenia, anorexia, cefalea, alteraciones del sueño, depresión, cambios de carácter, temblor, parálisis parcial leve que debilita la contractilidad muscular, disminución de la libido e impotencia sexual. Además, como consecuencia de la exposición durante prolongados periodos de tiempo, algunos plaguicidas pueden ir acumulándose en el organismo y manifestar sus efectos a largo plazo con lesiones que pueden ser irreversibles en el sistema nervioso, hígado y riñones. Entre estos efectos, destacan por su gravedad los cancerígenos, mutagénicos y efectos en la reproducción.

FACTORES DE RIESGO MÁS IMPORTANTES: 

DEPENDIENTES DE LAS CARACTERÍSTICAS DEL PRODUCTO FITOSANITARIO

Peligrosidad intrínseca  
Cada formulación comercial va a presentar unos peligros para la salud específicos que dependerán de su composición. La información sobre esta peligrosidad se puede recabar de la etiqueta del envase del producto fitosanitario y de la ficha de datos de seguridad que debe acompañar a éste en su comercialización.

Forma de presentación  
Durante la etapa de preparación del caldo, las formulaciones líquidas pueden producir salpicaduras y ocasionalmente derrames que pueden provocar el contacto directo del caldo con la piel. En las formulaciones sólidas (polvos, granulados, etc.) el riesgo deriva fundamentalmente de la inhalación de polvo, y es mayor a medida que el polvo es más fino.
También puede tener influencia el tipo, tamaño y diseño del envase del producto, sobre todo características como el tamaño de abertura o el tipo de asa.

Volatilidad
Es la propiedad que tiene una sustancia de pasar del estado sólido o líquido al vapor. La volatilidad de las sustancias que componen los fitosanitarios en las condiciones de operación descritas va a estar influenciada por muchos factores como son la presión de vapor (que a su vez depende de la naturaleza química y de la temperatura), el viento o el tamaño de las gotas.

DEPENDIENTES DE LAS CONDICIONES DE USO

Cantidad de plaguicida utilizado en la tarea
Depende de la dilución requerida y de la superficie a tratar que a su vez condicionará el número de operaciones de mezcla y carga de la mochila.

Duración y frecuencia de la tarea
Además del tiempo de aplicación del producto, debe tenerse en cuenta que la exposición puede continuar una vez terminada la aplicación por permanecer en la zona tratada o por no adoptar las medidas higiénicas necesarias.

Tipo de tratamiento
En los tratamientos en suelo, las extremidades inferiores son las especialmente afectadas y en los tratamientos en altura, la cara y las extremidades superiores.

Tamaño de las gotas pulverizadas
El tamaño de las gotas va a depender del diseño de la boquilla, del orificio de salida  y de la presión de  trabajo. El tamaño de gota influirá en la vía de entrada en el organismo, siendo más importante para las gotas finas la vía inhalatoria y para las gotas más gruesas la vía dérmica. Las gotas pequeñas presentan mayores problemas de deriva por lo que pueden ser arrastradas fácilmente y alcanzar al trabajador.

Exposiciones múltiples
Esta situación de trabajo puede dar lugar a la exposición a más de un agente químico, lo que puede derivar en efectos sinérgicos, antagónicos o mecanismos de bloqueo a consecuencia de la interacción entre los distintos componentes de las formulaciones comerciales.

Condiciones ambientales
La temperatura ambiental influye en la evaporación del producto, en la tasa de absorción del plaguicida por la piel y en el ritmo respiratorio, por lo que a mayor temperatura los riesgos de exposición tanto por vía dérmica como inhalatoria son mayores.
El viento incrementa la deriva y favorece la evaporación.

Inadecuadas o insuficientes medidas de prevención
Métodos de trabajo y prácticas higiénicas incorrectas o utilización de equipos de protección inadecuados o insuficientes.

FACTORES INDIVIDUALES

Estado de salud y susceptibilidad personal
La existencia de determinadas patologías, especialmente las relacionadas con insuficiencias cardíacas, renales y hepáticas, o simplemente la presencia de heridas en la piel o eccemas, entre otros, hacen que el individuo sea más sensible a estas sustancias peligrosas y que los efectos derivados de ellas sean mayores. También, la especial sensibilización ante estos productos de algunos individuos que conduce a reacciones alérgicas importantes.

Hábitos personales
La ingestión de alcohol u otros tóxicos, el estado nutricional y la higiene personal deficiente pueden aumentar los efectos de los plaguicidas. La falta de higiene, cuando implica una prolongación del tiempo de contacto entre la piel y producto, aumenta las posibilidades de absorción.

Otros
Edad, sexo o situación de embarazo y lactancia natural de la trabajadora.

MEDIDAS PREVENTIVAS: 

Una vez identificados los factores de riesgo se deben adoptar medidas preventivas dirigidas, en primer lugar, a la eliminación del riesgo. Cuando ello no sea posible, habrá que adoptar medidas preventivas con el fin de reducir el riesgo.

MEDIDAS DE ELIMINACIÓN DEL RIESGO

Utilización de métodos no químicos

Son métodos de control de plagas basados en técnicas agronómicas o en métodos físicos, biotécnicos o biológicos, como los que se mencionan a continuación:

Técnicas de jardinería

  • Utilización de técnicas de cultivo adecuadas, por ejemplo, dosis de siembra adecuada, mínimo laboreo y poda de saneamiento y limpieza.
  • Utilización de variedades resistentes o tolerantes así como de simientes y material de multiplicación normalizados o certificados.
  • Utilización de prácticas de fertilización, enmienda de suelos, riego y drenaje equilibradas.
  • Prevención de la propagación de organismos nocivos mediante medidas profilácticas, por ejemplo, limpiando y desinfectando las tijeras de podar y otras herramientas así como la maquinaria.
  • Protección y mejora de los organismos beneficiosos importantes.

Métodos físicos

  • Recogida manual de las partes de las plantas atacadas por plagas y su posterior destrucción.
  • La quema de la madera de poda disminuye drásticamente los reservorios de hongos e insectos.
  • Retirada manual de malas hierbas.
  • La solarización, el vapor de agua y el calor se pueden utilizar para la desinfección de suelos.
  • Uso de mallas antihierba.
  • Cobertura del suelo con materiales inertes.

Lucha biológica
Consiste en la utilización de organismos vivos o de sus productos tales como:

  • Feromonas: producto químico emitido al exterior por un animal que provoca una respuesta en otro de la misma especie.
  • Entomófagos: artrópodos depredadores o parásitos que controlan a otros artrópodos.
  • Reguladores  del crecimiento: sustancias que producen cambios en el desarrollo del organismo.
  • Microorganismos antagónicos: fundamentalmente hongos o bacterias que controlan a otros microorganismos perjudiciales para las plantas.

MEDIDAS DE REDUCCIÓN Y CONTROL DEL RIESGO

Utilización de  productos fitosanitarios  de menor peligrosidad
En esta medida hay que considerar tanto la peligrosidad intrínseca del producto fitosanitario como la forma de presentación.
Una herramienta de gran utilidad a la hora de adoptar esta  medida es el Registro de productos fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. En este registro, se relacionan todas las formulaciones comerciales autorizadas para realizar un determinado tratamiento y, para cada una de ellas, su clasificación de peligrosidad, lo que permite realizar comparaciones.

Equipos de trabajo alternativos para la aplicación
En el caso de aplicaciones de considerable entidad se utilizarán equipos de aplicación mecánica con cabina en el puesto de conducción, tales como pulverizadores hidráulicos autopropulsados y pulverizadores hidráulicos suspendidos de los tractores.  La cabina estará dotada de aire acondicionado y de filtros de retención adecuados en las entradas de aire del exterior, a fin de que no entre aire contaminado.

Utilización de mochilas adecuadas
Empleo de mochilas que reúnan características constructivas que, de manera directa o indirecta, reduzcan la exposición. Es recomendable que:

  • Los materiales con los que están fabricados los componentes de la mochila (depósito, conductos, boquillas, etc.) sean resistentes a la corrosión por los componentes de los fitosanitarios utilizados. Esto evitará el deterioro de los componentes y, por tanto, los potenciales escapes que puedan entrar en contacto con el trabajador.
  • La masa de la mochila, llena de agua hasta su capacidad máxima incluyendo todos sus componentes, no excederá de 25 kg.
  • La boca del depósito no tenga un diámetro inferior a 100 mm a fin de facilitar su llenado. La tapa del depósito no permitirá las fugas incluso en el caso de que se produzcan sacudidas. Tampoco se tienen que producir fugas a través del orificio de respiración.
  • La cara del pulverizador destinada a estar en contacto con la espalda del operador tenga un diseño ergonómico que permita la correcta fijación del equipo. Las correas de sujeción, que conviene que sean de un material que no absorba el producto, tendrán una anchura mínima de 30 mm y una de las correas, al menos, tendrá en el extremo un sistema de fijación rápida al objeto de facilitar las operaciones de carga y descarga.
  • La palanca de accionamiento de la bomba tenga una longitud mínima de 400 mm y esté diseñada para su montaje indistinto sobre ambos lados del pulverizador. En el extremo libre dispondrá de una empuñadura firmemente fijada.
  • La longitud mínima de la lanza medida entre el punto de conexión a la manguera flexible y la boquilla sea de 500 mm. La lanza de pulverización incorporará una válvula de control on-off de la pulverización, que requiera un accionamiento continuado para su funcionamiento y que éste no se pueda producir de manera involuntaria. A fin de trabajar a las presiones adecuadas, es recomendable que sobre la lanza de pulverización lleve un dispositivo para la regulación de la presión de trabajo y un indicador de dicha presión  en el que la lectura de la escala sea clara y sencilla.
  • El equipo disponga entre los accesorios de un protector tipo sombrero para reducir o evitar la deriva y por consiguiente la contaminación fuera de la zona a tratar.

Ver figura 2, "Mochila de pulverización manual y protector tipo sombrero".

  • El pulverizador incorpore, para su transporte, un elemento para la fijación de la lanza y la palanca de accionamiento.
  • El diseño del depósito y su conducto de drenaje sea tal que permita un vaciado completo y evite la acumulación de residuos.
  • El equipo disponga de filtros suficientes para retener partículas gruesas o no disueltas en la boca de llenado del depósito, la tubería de aspiración (colocada entre el depósito y la bomba) y el portaboquillas que va colocado en el extremo de la lanza. La limpieza de estos filtros se tiene que poder realizar con facilidad y sin que haya riesgo de contaminación para el operador.
  • La mochila sea de fácil limpieza y mantenimiento. Los componentes serán fáciles de limpiar, recambiar y mantener, evitando en lo posible el contacto con partes contaminadas con el producto.

Mantenimiento y revisiones periódicas
Los equipos de aplicación se someterán a las operaciones de mantenimiento establecidas por el fabricante en el manual de instrucciones. Se registrarán las operaciones realizadas.

Adopción de un procedimiento de trabajo correcto
Se indican a continuación los aspectos a tener en cuenta en cada fase del proceso.

Actuaciones iniciales

  • Comprobar que las condiciones climáticas son adecuadas. Se procurará hacer la aplicación en los momentos de viento en calma y evitando los días de lluvia o excesivamente calurosos.
  • Elegir el producto adecuado a la plaga que se quiere combatir y al lugar en el que se va a aplicar.
  • Leer atentamente la etiqueta del producto fitosanitario y el manual de instrucciones del equipo de aplicación y, en base a la información que contengan, seleccionar los parámetros de funcionamiento y los accesorios adecuados para el equipo (presión de trabajo, tipo de boquilla, sombrero protector, etc.). En caso de que la información al respecto que figura en  estos documentos sea insuficiente, se recurrirá a literatura técnica.
  • Seleccionar los equipos de protección individual.
  • Calcular la cantidad de producto fitosanitario y de agua a añadir en cada mochila para preparar el caldo, así como la cantidad total de caldo que se va a necesitar (número de mochilas a preparar). Estos cálculos se realizarán a partir de la dosis establecida en la etiqueta del producto fitosanitario y de la cantidad de caldo que aporta la mochila por unidad de superficie (litros de caldo por metro cuadrado de superficie de terreno o unidades equivalentes). Esta cantidad se determina realizando la calibración de la mochila conforme a la información del manual de instrucciones de la mochila y, en ausencia de éste, a literatura técnica. Siempre se procurará que no queden sobrantes.

Preparación del caldo
Se ha de tener en cuenta que en esta operación los productos fitosanitarios se manipulan concentrados por lo que se extremarán las precauciones.

  • En primer lugar el trabajador se debe colocar los equipos de protección individual y ajustarlos debidamente.
  • A continuación adicionará al depósito la mitad del agua, incorporará el producto (dosificado mediante útiles adecuados de uso exclusivo para este fin, tales como recipientes graduados) y añadirá después el resto del agua. Homogeneizará la mezcla.
  • La mezcla o dilución de los productos fitosanitarios no se realizará antes de la incorporación al depósito salvo que la correcta utilización de los mismos lo requiera; por ejemplo, en el caso de polvos para su dispersión en agua, se recomienda mezclar el producto con una cantidad reducida de agua agitando hasta la desaparición de grumos y la consecución de una gran homogeneidad.
  • Si al preparar la mezcla se vacía algún envase de producto fitosanitarios se enjuagará tres veces y las aguas resultantes se verterán al depósito de la mochila.
  • Durante el proceso, los envases de productos fitosanitarios permanecerán siempre cerrados, excepto en el momento puntual en el que se esté extrayendo la cantidad a utilizar.
  • Las operaciones de carga y mezcla se realizarán inmediatamente antes de la aplicación y en puntos alejados de masas de agua superficiales y en zonas ventiladas.
  • Si se produce algún derrame de producto fitosanitario se recogerá y se limpiará la zona contaminada.

Aplicación

  • Se señalizará y acotará la zona en la que se va a realizar la aplicación.
  • La aplicación se realizará permaneciendo en todo momento de espaldas al viento para que éste no arrastre la nube de caldo pulverizado hacia el trabajador. Se evitará caminar sobre la zona tratada.
  • Si quedara caldo sobrante, se diluirá y pulverizará sobre el terreno tratado, nunca sobre cursos de agua o en sus proximidades.
  • Acabada la aplicación, el trabajador se alejará de la zona tratada lo antes posible.

Después del tratamiento

  • Se adoptarán las medidas necesarias para garantizar la salud de las personas usuarias de las zonas tratadas, como señalización o restricción de acceso durante el periodo de seguridad.
  • Se limpiará la mochila y el resto de los útiles lo antes posible y se guardarán hasta la próxima aplicación preservados de la lluvia.
  • En el caso de la mochila, se verterá agua en el depósito y se forzará su paso por todo el circuito. Tras el lavado se dejará con el depósito abierto para facilitar que se seque el interior.
  • Los envases vacíos se gestionarán como residuo peligroso. La empresa debería tener un procedimiento establecido conforme a la normativa que le sea de aplicación.
  • Por último, el trabajador se quitará los equipos de protección y procederá a su aseo  personal. Al finalizar los trabajos es necesario ducharse y cambiarse de ropa. Si no es posible adoptar esta medida de manera  inmediata, el trabajador se lavará las manos, la cara y el resto de la piel que haya podido estar más expuesta durante el tratamiento, en el propio lugar donde realizó éste. Posteriormente, y en cualquier caso antes de abandonar el trabajo, se duchará en las instalaciones higiénicas de la empresa.

Adicionalmente

  • No se debe comer, beber o fumar en ningún momento.
  • En caso de obstrucciones de las boquillas, no se debe soplar para desatascarlas. Se cambiará la boquilla o se limpiará con los instrumentos desatascadores adecuados. Tampoco se debe llevar a la boca ningún otro  material que pudiera estar contaminado.  
  • No se utilizarán lentillas.
  • Es aconsejable disponer de un lavaojos portátil por si se produjera un contacto accidental de los productos fitosanitarios con los ojos.
  • La ropa de trabajo y los equipos de protección individual se guardarán separadamente.

Ver figura 3, "Lavaojos portátil".

Cumplir las disposiciones del Registro Oficial de Productores y Operadores fitosanitarios
Las empresas que presten servicios de aplicación de estos tratamientos deben estar inscritas en el Registro Oficial de Productores y Operadores Fitosanitarios en el que se integra la sección de fitosanitarios del Registro de Establecimientos y Servicios Plaguicidas.

MEDIDAS DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL DEL TRABAJADOR

Utilización de equipos de protección individual (EPI)
El empresario proporcionará a los trabajadores los equipos de protección individual que presenten las características que se especifiquen en la evaluación de riesgos. A la hora de determinar estas características el personal evaluador deberá de tener en cuenta, entre otros aspectos, las especificaciones que figuran en el apartado de Controles de exposición / protección personal de la ficha de datos de seguridad de los fitosanitarios que los trabajadores vayan a utilizar. No obstante, con carácter general se pueden establecer las siguientes especificaciones:

  • Todos los EPI deberán disponer de marcado CE conforme a la normativa de comercialización de estos equipos; esto es, la marca  CE, que en el caso de EPI de categoría III irá seguida  del número identificativo del organismo notificado encargado del control.  
  • Los EPI también deben disponer de folleto informativo, al menos en castellano, a disposición de los trabajadores, en el que se especifiquen los niveles de protección ofrecidos por el equipo y, entre otros, el mantenimiento, las  sustituciones necesarias o la caducidad.
  • Para realizar todas las tareas que se engloban en esta situación de trabajo será necesario utilizar EPI de protección frente al riesgo químico para las siguientes partes del cuerpo: cara/ojos, cabeza, cuerpo, manos y pies. Las especificaciones requeridas para cada uno de estos equipos frente a este riesgo se detallan a continuación. Adicionalmente puede ser necesario que estos equipos protejan frente a otros riesgos, como puede ser  el mecánico, y den respuesta satisfactoria a otros aspectos como el confort o la destreza.

Protección de las manos: guantes de protección frente a productos químicos

símbolo ADF EN 374Se utilizarán guantes de material impermeable a los productos fitosanitarios que se manipulen, preferentemente sin costuras; en caso de que las tuvieran, éstas estarán recubiertas de forma que también cumplan el requisito de impermeabilidad. Se aconseja que su longitud mínima sea de 30 cm.
El pictograma que debe aparecer en el marcado del guante de protección química es el siguiente:
En base a la información recogida de fichas de datos de seguridad de fitosanitarios autorizados para su uso en parques y jardines, se puede concluir que materiales como el nitrilo o el neopreno son los más adecuados en estas aplicaciones.
Además del material del guante, en la selección, se tendrá en cuenta el nivel de prestación respecto de la permeabilidad con relación al  tiempo de uso; guantes de nivel 5 o superior (tiempo de paso superior a 240 min) serán adecuados para contactos prolongados o frecuentemente repetidos y, para contactos breves, se recomiendan guantes con nivel de prestación 3 o superior (tiempo de paso superior a 60 min).

Junto con una correcta selección del guante es muy importante utilizarlo de manera adecuada:

  • Lavar y secar bien las manos antes de ponérselos.
  • Verificar que los guantes son de la talla correcta, que están en perfectas condiciones y que son el tipo indicado para el trabajo que se va a realizar.
  • Colocarlos por debajo de la manga del traje.
  • El tiempo de uso debe ser menor que el tiempo de paso que corresponda al nivel de prestación indicado en el folleto informativo.
  • Antes de quitarse los guantes, se lavarán evitando cualquier contacto directo con la piel. Luego se quitarán sin tocar la parte exterior.
  • Tras su retirada se colocarán en un lugar adecuado, y las manos se lavarán y secarán nuevamente.

Protección de los ojos y cara: gafas / pantallas de protección
Se utilizarán gafas de montura integral para los campo de uso “gotas de líquidos” (tipo 3) y “gases y partículas de polvo finas” (tipo 5). Para la protección frente a las “salpicaduras de líquidos” (tipo 3) se utilizarán pantallas faciales. Los números identificativos de los campos de uso aparecen marcados en la montura del protector ocular.

Protección de las vías respiratorias
Si bien en algunas de las operaciones objeto de esta ficha,  para la protección de las vías respiratorias será suficiente utilizar protección respiratoria con filtros frente a partículas, esta afirmación no se puede generalizar. Durante la manipulación de las formulaciones concentradas líquidas y las aplicaciones mediante pulverización, no siempre se puede descartar la presencia significativa en el ambiente en forma de vapor de alguno de los componentes  del producto fitosanitario (ingredientes activos u otros componentes), por lo que, en estos casos, el filtro que se utilice, además de proteger frente a partículas, también ha de proporcionar protección específica contra gases y vapores. El EPI respiratorio a utilizar será un adaptador facial con filtro combinado contra partículas y vapores A2P2, A2B2P2 o A2B2P3 siempre que no se pueda descartar la presencia significativa de vapores en el ambiente. En caso de que se pueda descartar, el filtro a utilizar podría ser un filtro contra partículas P2 o P3. Se reitera la necesidad de tener en cuenta la información de la ficha de datos de seguridad.

Protección de la cabeza y el cuerpo: ropa de protección química
Para esta situación de trabajo es aconsejable la utilización de traje completo de protección química combinada Tipo 4/5/6 que ofrece protección frente a partículas sólidas, salpicaduras de líquidos y pulverización. Son adecuados los materiales laminados microporosos como el polipropileno y polietileno.
El pictograma que debe aparecer en el marcado del traje de protección química es el siguiente:

simbolo UN EN xxx:XXXX tipo de traje numero...
Protección de los pies: calzado de protección química
Se utilizará calzado de protección (bota alta no guateada por dentro) frente a productos químicos. El marcado específico de estas botas incluirá el símbolo de protección frente a productos químicos ya visto. La colocación será por debajo del traje de protección.

Protección de las trabajadoras embarazadas y en período de lactancia natural
Para el establecimiento de las medidas preventivas para las trabajadoras embarazadas y en período de lactancia natural, se deben seguir las disposiciones del Real Decreto 298/2009 y las recomendaciones del documento “Directrices para la Evaluación de Riesgos y Protección de la Maternidad en el trabajo” del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.
Dado que en estas operaciones están presentes agentes químicos que pueden afectar en la protección de la maternidad (por ejemplo existen sustancias activas con las frases de riesgo H350, H341, H361d, H312), y que la protección frente a la exposición a ellos requiere el uso de equipos de protección individual cuyo uso está desaconsejado en el caso de las trabajadoras embarazadas (protectores respiratorios y traje de protección), procede retirar de estas operaciones a las trabajadoras embarazadas o en período de lactancia natural.

EVALUACIÓN DE LA EXPOSICIÓN: 
Una vez implementadas las medidas preventivas de control, se debe llevar a cabo una evaluación de la exposición a agentes químicos teniendo en cuenta las características de peligrosidad y las propiedades físicas y químicas de los agentes químicos presentes en los productos utilizados, las condiciones de utilización y las medidas preventivas implementadas. En el caso de que haya trabajadores especialmente sensibles o trabajadoras embarazadas, que hayan dado a luz recientemente o en periodo de lactancia natural, se tendrán en cuenta sus especiales condiciones en la realización de la evaluación. Para éstas últimas, se deben seguir las disposiciones del Real Decreto 298/2009 y tener en cuenta las recomendaciones del documento “Directrices para la Evaluación de Riesgos y Protección de la Maternidad en el trabajo” del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.
La exposición se evaluará teniendo en cuenta las vías de entrada inhalatoria y dérmica.
  • Evaluación de la exposición por vía inhalatoria

Si en la fase inicial de la evaluación “Identificación de los agentes químicos”, se determina que hay componentes de los productos fitosanitarios que tienen asignado un Límite de Exposición Profesional (LEP) se realizarán mediciones que permitan la comparación de la exposición personal con los correspondientes valores límites ambientales. Éste es el caso del clorpirifos.
Esta valoración puede utilizarse para comprobar la efectividad de las medidas preventivas.
La toma de muestras y el análisis se realizará por procedimientos de instituciones de reconocido prestigio.
La estrategia de medición, incluyendo el número de muestras, la duración y oportunidad de la medición podrá basarse en lo dispuesto en la Guía Técnica del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo para la evaluación y prevención de los riesgos presentes en los lugares de trabajo relacionados con agentes químicos.
Para aquellos agentes químicos que no tengan establecido un valor límite o que no dispongan de un método de muestreo y análisis, se pueden aplicar métodos simplificados de evaluación.

  • Evaluación de la exposición por vía dérmica

Muchos de los productos fitosanitarios presentan absorción dérmica, por lo tanto, es muy importante, que en la evaluación de la exposición a los agentes químicos, se consideren metodologías específicas para dicha vía, como es, el método desarrollado por el INSHT basado en el del INRS o el Modelo Riskofderm.

Si la evaluación muestra que continúa existiendo un riesgo de exposición no aceptable se investigará su origen para determinar si las medidas preventivas no están adecuadamente implantadas o son necesarias otras medidas adicionales a las consideradas inicialmente.
Una vez que la exposición esté suficientemente controlada, se efectuará un seguimiento de la exposición para asegurar que se mantiene la adecuada prevención y protección. El seguimiento se puede llevar a cabo mediante el control periódico de la utilización correcta de los medios de protección personal y del cumplimiento de los procedimientos de trabajo y de mantenimiento de los equipos utilizados en la situación de trabajo descrita. Si ha sido necesario realizar mediciones para la evaluación de la exposición vía inhalatoria y cuando, de acuerdo, con los resultados de la evaluación y con los criterios de la Guía Técnica, sea necesario establecer un programa de mediciones periódicas, éstas se realizarán de forma que puedan ser comparables y permitan establecer tendencias y evaluar la eficacia de las medidas de control. Para ello se fijarán los parámetros de la tarea (por ejemplo productos que se usan, medidas preventivas de control, etc.) y otras variables como tipo de medición (personal o ambiental).
FORMACIÓN E INFORMACIÓN: 

Capacitación para realizar tratamientos fitosanitarios

Los trabajadores que utilicen productos fitosanitarios deberán estar en posesión del carné de usuario profesional de productos fitosanitarios que les acredite los conocimientos apropiados para ejercer su actividad. Para obtener este carné es necesario  superar unos cursos (o acreditar una titulación que los convalide) que incluyen contenidos relacionados con la protección de la salud. Para realizar las operaciones objeto de esta ficha el nivel de capacitación requerido al trabajador será el básico o el cualificado dependiendo de que éste tenga la consideración de personal auxiliar o de responsable del tratamiento, respectivamente.

Específica en materia de seguridad y salud laboral

El empresario deberá garantizar:

  • Que cada trabajador reciba una formación teórica y práctica, suficiente y adecuada, en materia preventiva, tanto en el momento de la contratación como cuando se produzcan cambios. Esta formación se centrará en el puesto de trabajo que ocupa, se adaptará a la evolución de los riesgos y a la aparición de otros nuevos  y se repetirá periódicamente.
  • Que los trabajadores y los representantes de los trabajadores reciban una formación e información adecuada sobre los riesgos derivados de la presencia de agentes químicos así como de las medidas de prevención y protección que hayan de adoptarse.

El empresario deberá facilitar a los trabajadores:

  • Los resultados de la evaluación de riesgos.
  • Información de los agentes químicos presentes en el lugar de trabajo (denominación, riesgos, valores límites, etc.).
  • Formación e información sobre las precauciones y medidas que deben adoptar para protegerse a sí mismos o a los demás trabajadores.
  • Información de las medidas a adoptar en situaciones de emergencia y solicitud de ayuda exterior (Tfno. emergencias: 112, Tfno. Instituto Nacional de Toxicología: 91 56 20 420).
  • La ficha de datos de seguridad de los productos fitosanitarios y los folletos informativos de los equipos de protección individual.  
  • Los resultados de la vigilancia de la salud que deber ser comunicados a los trabajadores afectados.

El riesgo químico asociado a las operaciones que se describen en esta ficha va a estar muy condicionado por la manera de proceder del trabajador a la hora de ejecutarlas. Es por ello muy importante, a fin de minimizar el riesgo, que se elabore un procedimiento de trabajo con la secuencia de operaciones a realizar, los medios materiales (de trabajo y de protección) para llevarlas a cabo y la forma de realizarlas. Para la elaboración de este procedimiento se deberían tener en cuenta indicaciones como las que se recogen en esta ficha, los manuales de instrucciones de los equipos de trabajo, los folletos informativos de los EPI o las fichas de datos de seguridad de los productos fitosanitarios.

VIGILANCIA DE LA SALUD: 
El empresario está obligado a garantizar la vigilancia periódica de la salud de los trabajadores.
Los trabajadores habitualmente expuestos a la situación descrita deberán ser objeto de una vigilancia específica de su salud y para este fin se dispone de las pautas establecidas en el Protocolo de Vigilancia Sanitaria Específica. Plaguicidas publicado  por el Ministerio de Sanidad.  
Para que el programa de vigilancia de la salud se ajuste a los riesgos derivados de los agentes químicos presentes en el lugar de trabajo, el empresario debe facilitar información de estos riesgos (evaluación de riesgos, fichas de datos de seguridad de los fitosanitarios) a la unidad médica encargada de la vigilancia de la salud.
FUENTES DE INFORMACIÓN: 

Nota.  En este anexo se relacionan únicamente las fuentes de información específicas relativas a la situación de trabajo descrita. No se incluyen referencias a la normativa sobre prevención de riesgos laborales aplicable a los agentes químicos ni a otros documentos de aplicación general cuyas referencias se encuentran listadas y accesibles  en “Enlaces de interés”.

Legislación

Real Decreto 1702/2011, de 18 de noviembre, de inspecciones periódicas de los equipos de aplicación de productos fitosanitarios.
Real Decreto 1311/2012, de 14 de septiembre, por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios.

Nomas Técnicas

UNE 68095-1:1997 Pulverizadores portátiles. Parte 1: Pulverizadores de mochila accionados por palanca.

Publicaciones
NIOSH. Manual of Analytical Methods. Method 5600: Organophosphorus pesticides.
MINISTERIO DE AGRICULTURA, ALIMENTACIÓN Y MEDIO AMBIENTE. Plan de acción nacional para el uso sostenible de productos fitosanitarios. Noviembre de 2012.
DIPUTACIÓN FORAL DE BIZKAIA. DEPARTAMENTO DE AGRICULTURA. Programa de revisión de maquinaria de tratamientos fitosanitarios y equipos de protección personal. II. Maquinaria de Tratamientos Fitosanitarios: Tipos, Calibración y Mantenimiento.
SANZ ALBERT, FERNANDO; ABRIL MUÑOZ, ISAAC; DELGADO COBOS, PEDRO. Exposición laboral a productos fitosanitarios en función del equipo de aplicación. Revista Seguridad y Salud en el Trabajo. INSHT, 2011. Núm. 62, p. 11-21.

Sitios web

http://www.magrama.gob.es/es/agricultura/temas/sanidad-vegetal/productos-fitosanitarios/fitos.asp
Registro de productos fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente
http://ec.europa.eu/sanco_pesticides/public/index.cfm?event=homepage&CFID=8431107&CFTOKEN=29126661&jsessionid=0804bd798c
EU Pesticides database

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