en colaboración con las comunidades autónomas

014A. Tratamientos plaguicidas en jardinería utilizando mochilas manuales: exposición a fitosanitarios (Actualizada en 2019)

DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN DE TRABAJO: 

Esta situación de trabajo engloba tres tareas: la preparación del caldo plaguicida, la aplicación de este caldo y el acabado.

Los productos fitosanitarios que se consideran en esta ficha son aquellos de naturaleza química que figuran en el Registro de productos fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente con función herbicida, insecticida, fungicida o acaricida, y autorizados para aplicar mediante técnicas de pulverización en el ámbito de los parques y los jardines. Este registro se está modificando continuamente.

La preparación del caldo plaguicida se realiza incorporando los productos fitosanitarios, en forma de líquidos concentrados o polvos, en el agua y mezclando el conjunto hasta conseguir, mediante dilución o dispersión, un caldo homogéneo listo para su aplicación sobre el suelo del jardín y/o las plantas objeto de tratamiento.

La aplicación del caldo se realiza mediante pulverizador hidráulico de mochila. Estos equipos constan de un tanque con capacidad en torno a los 15 l, una bomba de pistón o de diafragma, una manguera, una palanca manual de bombeo y una lanza con boquilla.

Ver figura 1: "Aplicación de fitosanitarios con mochila manual"

El acabado incluye varias operaciones como son: la limpieza de los equipos de trabajo, la recogida y el almacenamiento de materiales, el acondicionamiento de la zona tratada y la eliminación de residuos.

Durante la realización de estas tareas, los trabajadores pueden resultar expuestos a los agentes químicos peligrosos presentes en el producto fitosanitario. La exposición se va a producir principalmente por:

  • Contacto de la piel con los productos fitosanitarios, bien sea de forma directa o indirecta con elementos contaminados, bien por deposición sobre la piel de los aerosoles formados durante la preparación y la aplicación del caldo.
  • Contacto con los ojos
  • Inhalación de aerosoles

También se puede producir exposición por el contacto originado por salpicaduras o derrames, y por la inhalación de componentes volátiles.

AGENTES QUÍMICOS: 

Los productos fitosanitarios comercializados están compuestos por una o varias sustancias denominadas ingredientes o sustancias activas, que son las que ejercen propiamente la función plaguicida, mezclados con otras sustancias (ingredientes inertes, coadyuvantes, aditivos, etc.) que permiten su dosificación, aplicación o identificación. El conjunto es lo que se denomina formulación comercial. 
Las sustancias activas que están presentes en los productos fitosanitarios incluidos en el ámbito de aplicación de esta ficha, y que están clasificadas como peligrosas para la salud humana conforme a la normativa de clasificación, envasado y etiquetado de sustancias químicas, son las que se relacionan a continuación identificadas por sus nombres comunes.

SUSTANCIA ACTIVAFUNCIÓN
ACEITE DE PARAFINAInsecticida
AZUFREFungicida, acaricida
BETACIFLUTRINInsecticida
CIPERMETRINInsecticida
CLORPIRIFÓSInsecticida
DICAMBA (SAL DIMETILAMINA)Herbicida
DIMETOATOInsecticida, acaricida
DODINAFungicida
FOSETIL-ALFungicida
GLIFOSATO (SAL ISOPROPILAMINA)Herbicida
IMIDACLOPRIDInsecticida
MCPA (SAL AMINA)Herbicida
MECOPROP-PHerbicida
METIL TIOFANATOFungicida
MICLOBUTANILFungicida
TAU-FLUVALINATOInsecticida

Los ingredientes no activos no se relacionan debido a su gran variedad y porque su peligrosidad es comparativamente mucho menor, aunque pueden existir excepciones.
A efectos de la evaluación de riesgos, se utilizará la clasificación de peligrosidad de la formulación comercial facilitada por el fabricante, que tiene en cuenta las características peligrosas de todos los componentes del producto, así como su concentración.

DAÑOS PARA LA SALUD: 
Aunque la realización de esta tarea puede comportar otros riesgos, aquí solo se tratarán los derivados de la exposición a fitosanitarios.
Las principales vías de entrada de los plaguicidas en el organismo en orden de importancia son: dérmica, inhalatoria, oral y parenteral. En el caso de las exposiciones laborales, se ha puesto de manifiesto que la principal vía de entrada es la vía dérmica con gran diferencia frente a la inhalatoria.
La composición de las formulaciones comerciales de los productos fitosanitarios, como ya se indicó, es compleja, por lo que para conocer los daños para la salud específicos de los productos que se utilicen es necesario consultar sus fichas de datos de seguridad. Como guía orientativa, se indican a continuación los daños para la salud generales derivados de la exposición a plaguicidas y, en el Anexo 2, se detallan los específicos de las sustancias activas de las formulaciones que se utilizan en las tareas descritas.
 
Los efectos para la salud son muy variados en cuanto a su sintomatología e intensidad, pero se podrían resumir en las siguientes:
  • Reacciones alérgicas.
  • Efectos sobre el sistema nervioso central y periférico.
  • Reacciones inflamatorias sobre la piel y ojos. Algunos plaguicidas producen lesiones en las zonas de la piel y mucosas por donde penetran en el organismo. Sus efectos son, por ejemplo: irritaciones, quemaduras, conjuntivitis, rinitis, laringitis, bronquitis, esofagitis o gastritis.
  • Toxicidad sistémica específica en órganos diana como hígado y riñones.
Además, en determinadas circunstancias algunos plaguicidas pueden causar alteraciones genéticas y del sistema endocrino, efectos cancerígenos y efectos sobre la reproducción e incluso la muerte.
 
Las manifestaciones clínicas de la intoxicación aguda pueden incluir efectos sistémicos o localizados. Pueden ser cuadros clínicos leves, menos graves, graves o fatales. En la etapa inicial o en los casos leves la sintomatología es habitualmente inespecífica, lo que dificulta la realización del diagnóstico de intoxicación.
Los síntomas de la intoxicación aguda pueden ser:
  • Dermatológicos: sudoración excesiva, prurito o picazón, erupción cutánea y coloración azulada de la piel o membranas mucosas o quemaduras químicas en el caso de algunos herbicidas.
  • Neurológicos: mareo, cefalea, temblor, nerviosismo, síncope, pequeñas contracciones musculares involuntarias, parálisis o entumecimiento y hormigueo, depresión y pérdida de consciencia o convulsiones que pueden llegar al coma y a la muerte.
  • Oculares: visión borrosa y lagrimeo.
  • Cardiorrespiratorios: palpitaciones, dificultad respiratoria, tos, aumento de expectoración, dolor torácico y ruidos continuos como silbidos y ronquidos producidos por la obstrucción de las vías aéreas.
  • Digestivos: excesiva producción de saliva, molestias faríngeas, náuseas, vómitos, dolor abdominal y trastornos de la función intestinal como diarrea o estreñimiento, en ocasiones asociado a la sensación persistente de necesidad de defecar.
  • Reacciones alérgicas agudas como, por ejemplo: rinitis alérgica, asma o eczema alérgico.
  • Gestacionales: abortos espontáneos.
  • Otros síntomas inespecíficos.

Si la intoxicación es subaguda o crónica, los plaguicidas pueden ocasionar efectos como astenia, anorexia, cefalea, alteraciones del sueño, depresión, cambios de carácter, temblor, parálisis parcial leve que debilita la contractilidad muscular, disminución de la libido e impotencia sexual. Además, como consecuencia de la exposición durante prolongados periodos de tiempo, algunos plaguicidas pueden ir acumulándose en el organismo y manifestar sus efectos a largo plazo con lesiones que pueden ser irreversibles en el sistema nervioso, hígado y riñones. Entre estos efectos, destacan por su gravedad los cancerígenos, los mutagénicos y los efectos en la reproducción.

FACTORES DE RIESGO MÁS IMPORTANTES: 

DEPENDIENTES DE LAS CARACTERÍSTICAS DEL PRODUCTO FITOSANITARIO

Peligrosidad intrínseca
Cada formulación comercial va a presentar unos peligros para la salud específicos que dependerán de su composición. La información sobre esta peligrosidad se puede recabar de la etiqueta del envase del producto fitosanitario y de la ficha de datos de seguridad que debe acompañar a este en su comercialización.

Forma de presentación
Durante la etapa de preparación del caldo, las formulaciones líquidas pueden producir salpicaduras y ocasionalmente derrames que pueden provocar el contacto directo del caldo con la piel. En las formulaciones sólidas (polvos, granulados, etc.) el riesgo deriva fundamentalmente de la inhalación de polvo, y es mayor a medida que el polvo es más fino.

También puede tener influencia el tipo, tamaño y diseño del envase del producto, sobre todo características como el tamaño de abertura o el tipo de asa.

Volatilidad
Es la propiedad que tiene una sustancia de pasar del estado sólido o líquido al vapor. La volatilidad de las sustancias que componen los fitosanitarios en las condiciones de operación descritas va a estar influenciada por muchos factores como son la presión de vapor (que a su vez depende de la naturaleza química y de la temperatura), el viento o el tamaño de las gotas.

DEPENDIENTES DE LAS CONDICIONES DE USO

Cantidad de plaguicida utilizado en la tarea
Depende de la dilución requerida y de la superficie a tratar que a su vez condicionará el número de operaciones de mezcla y carga de la mochila.

Duración y frecuencia de la tarea
Además del tiempo de aplicación del producto, debe tenerse en cuenta que la exposición puede continuar una vez terminada la aplicación por permanecer en la zona tratada o por no adoptar las medidas higiénicas necesarias.

Tipo de tratamiento
En los tratamientos en suelo, las extremidades inferiores son las especialmente afectadas y en los tratamientos en altura, la cara y las extremidades superiores.

Tamaño de las gotas pulverizadas
El tamaño de las gotas va a depender del diseño de la boquilla, del orificio de salida y de la presión de trabajo. El tamaño de gota influirá en la vía de entrada en el organismo, siendo más importante para las gotas finas la vía inhalatoria y para las gotas más gruesas la vía dérmica. Las gotas pequeñas presentan mayores problemas de deriva por lo que pueden ser arrastradas fácilmente y alcanzar al trabajador..

Exposiciones múltiples
Esta situación de trabajo puede dar lugar a la exposición a más de un agente químico, lo que puede derivar en efectos sinérgicos, antagónicos o mecanismos de bloqueo a consecuencia de la interacción entre los distintos componentes de las formulaciones comerciales.

Condiciones ambientales y topografía del terreno
La temperatura ambiental y la humedad influyen en la evaporación del producto, en la tasa de absorción del plaguicida por la piel y en el ritmo respiratorio, por lo que a mayor temperatura los riesgos de exposición, tanto por vía dérmica como inhalatoria, son mayores. Lo mismo ocurre en los trabajos en los que la topografía del terreno dificulta y endurece el portar el equipo de pulverización. Además, el viento puede incrementar la deriva y favorecer la evaporación.

Inadecuadas o insuficientes medidas de prevención
Métodos de trabajo y prácticas higiénicas incorrectas o utilización de equipos de protección inadecuados o insuficientes.

FACTORES INDIVIDUALES

Estado de salud y susceptibilidad personal
La existencia de determinadas patologías, especialmente las relacionadas con insuficiencias cardíacas, renales y hepáticas, o simplemente la presencia de heridas en la piel o eccemas, entre otros, hacen que el individuo sea más sensible a estas sustancias peligrosas y que los efectos derivados de ellas sean mayores. También, la especial sensibilización ante estos productos de algunos individuos, es que conduce a reacciones alérgicas importantes.

Hábitos personales
La ingestión de alcohol u otros tóxicos, el estado nutricional y la higiene personal deficiente pueden aumentar los efectos de los plaguicidas. La falta de higiene, cuando implica una prolongación del tiempo de contacto entre la piel y el producto, aumenta las posibilidades de absorción.

Otros
Edad, sexo o situación de embarazo y lactancia natural de la trabajadora.

MEDIDAS PREVENTIVAS: 

Una vez identificados los factores de riesgo se deben adoptar medidas preventivas dirigidas, en primer lugar, a la eliminación del riesgo. Cuando ello no sea posible, habrá que adoptar medidas preventivas con el fin de reducir el riesgo.

MEDIDAS DE ELIMINACIÓN DEL RIESGO

Utilización de métodos no químicos

Son métodos de control de plagas basados en técnicas agronómicas o en métodos físicos, biotécnicos o biológicos, como los que se mencionan a continuación:

Técnicas de jardinería

  • Utilización de técnicas de cultivo adecuadas, por ejemplo, dosis de siembra adecuada, mínimo laboreo y poda de saneamiento y limpieza.
  • Utilización de variedades resistentes o tolerantes así como de simientes y material de multiplicación normalizados o certificados.
  • Utilización de prácticas de fertilización, enmienda de suelos, riego y drenaje equilibradas.
  • Prevención de la propagación de organismos nocivos mediante medidas profilácticas, por ejemplo, limpiando y desinfectando las tijeras de podar y otras herramientas así como la maquinaria.
  • Protección y mejora de los organismos beneficiosos importantes.

Métodos físicos

  • Recogida manual de las partes de las plantas atacadas por plagas y su posterior destrucción.
  • La quema de la madera de poda disminuye drásticamente los reservorios de hongos e insectos.
  • Retirada manual de malas hierbas.
  • La solarización, el vapor de agua y el calor se pueden utilizar para la desinfección de suelos.
  • Uso de mallas antihierba.
  • Cobertura del suelo con materiales inertes.

Lucha biológica
Consiste en la utilización de organismos vivos o de sus productos tales como:

  • Feromonas: producto químico emitido al exterior por un animal que provoca una respuesta en otro de la misma especie.
  • Entomófagos: artrópodos depredadores o parásitos que controlan a otros artrópodos.
  • Reguladores  del crecimiento: sustancias que producen cambios en el desarrollo del organismo.
  • Microorganismos antagónicos: fundamentalmente hongos o bacterias que controlan a otros microorganismos perjudiciales para las plantas.

MEDIDAS DE REDUCCIÓN Y CONTROL DEL RIESGO

Utilización de  productos fitosanitarios  autorizados de menor peligrosidad
Una vez comprobado que el producto a utilizar está autorizado, hay que considerar tanto la peligrosidad intrínseca del producto fitosanitario como la forma de presentación. Una herramienta de gran utilidad a la hora de adoptar esta medida es el Registro de productos fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. En este registro, se relacionan todas las formulaciones comerciales autorizadas para realizar un determinado tratamiento y, para cada una de ellas, su clasificación de peligrosidad, lo que permite realizar comparaciones.

Equipos de trabajo alternativos para la aplicación
En el caso de aplicaciones de considerable entidad se utilizarán equipos de aplicación mecánica con cabina en el puesto de conducción, tales como pulverizadores hidráulicos autopropulsados y pulverizadores hidráulicos suspendidos de los tractores.  La cabina estará dotada de aire acondicionado y de filtros de retención adecuados en las entradas de aire del exterior, a fin de que no entre aire contaminado.

Utilización de mochilas adecuadas
Empleo de mochilas que reúnan características constructivas que, de manera directa o indirecta, reduzcan la exposición. Es recomendable que:

  • Los materiales con los que están fabricados los componentes de la mochila (depósito, conductos, boquillas, etc.) sean resistentes a la corrosión por los componentes de los fitosanitarios utilizados. Esto evitará el deterioro de los componentes y, por tanto, los potenciales escapes que puedan entrar en contacto con el trabajador.
  • La masa de la mochila, llena de agua hasta su capacidad máxima incluyendo todos sus componentes, no exceda de 25 kg.
  • La boca del depósito no tenga un diámetro inferior a 100 mm a fin de facilitar su llenado. La tapa del depósito no permitirá las fugas incluso en el caso de que se produzcan sacudidas. Tampoco se tienen que producir fugas a través del orificio de respiración.
  • La cara del pulverizador destinada a estar en contacto con la espalda del operador tenga un diseño ergonómico que permita la correcta fijación del equipo. Las correas de sujeción, que conviene que sean de un material que no absorba el producto, tendrán una anchura mínima de 30 mm y una de las correas, al menos, tendrá en el extremo un sistema de fijación rápida al objeto de facilitar las operaciones de carga y descarga.
  • La palanca de accionamiento de la bomba tenga una longitud mínima de 400 mm y esté diseñada para su montaje indistinto sobre ambos lados del pulverizador. En el extremo libre dispondrá de una empuñadura firmemente fijada.
  • La longitud mínima de la lanza medida entre el punto de conexión a la manguera flexible y la boquilla sea de 500 mm. La lanza de pulverización incorporará una válvula de control on-off de la pulverización, que requiera un accionamiento continuado para su funcionamiento y que este no se pueda producir de manera involuntaria. A fin de trabajar a las presiones adecuadas, es recomendable que sobre la lanza de pulverización lleve un dispositivo para la regulación de la presión de trabajo y un indicador de dicha presión en el que la lectura de la escala sea clara y sencilla.
  • El equipo disponga entre los accesorios de un protector tipo sombrero para reducir o evitar la deriva y por consiguiente la contaminación fuera de la zona a tratar.

Ver figura 2: "Mochila de pulverización manual y protector tipo sombrero"

  • El pulverizador incorpore, para su transporte, un elemento para la fijación de la lanza y la palanca de accionamiento.
  • El diseño del depósito y su conducto de drenaje sea tal que permita un vaciado completo y evite la acumulación de residuos.
  • El equipo disponga de filtros suficientes para retener partículas gruesas o no disueltas en la boca de llenado del depósito, la tubería de aspiración (colocada entre el depósito y la bomba) y el portaboquillas que va colocado en el extremo de la lanza. La limpieza de estos filtros se tiene que poder realizar con facilidad y sin que haya riesgo de contaminación para el operador.
  • La mochila sea de fácil limpieza y mantenimiento. Los componentes serán fáciles de limpiar, recambiar y mantener, evitando en lo posible el contacto con partes contaminadas con el producto.

Mantenimiento y revisiones periódicas
Los equipos de aplicación se someterán a las operaciones de mantenimiento establecidas por el fabricante en el manual de instrucciones. Se registrarán las operaciones realizadas.

Adopción de un procedimiento de trabajo correcto
Se indican a continuación los aspectos a tener en cuenta en cada fase del proceso.

Actuaciones iniciales

  • Comprobar que las condiciones climáticas son adecuadas. Se procurará llevar a cabo la aplicación en los momentos de viento en calma y evitando los días de lluvia o excesivamente calurosos.
  • Comprobar el correcto funcionamiento del equipo de aplicación asegurándose de la ausencia de fugas por las mangueras, boquillas, etc.
  • Elegir el producto adecuado a la plaga que se quiere combatir y al lugar en el que se va a aplicar.
  • Leer atentamente la etiqueta del producto fitosanitario y el manual de instrucciones del equipo de aplicación y, en base a la información que contengan, seleccionar los parámetros de funcionamiento y los accesorios adecuados para el equipo (presión de trabajo, tipo de boquilla, sombrero protector, etc.). En caso de que la información al respecto que figura en estos documentos sea insuficiente, se recurrirá a literatura técnica.
  • Seleccionar los equipos de protección individual.
  • Calcular la cantidad de producto fitosanitario y de agua a añadir en cada mochila para preparar el caldo, así como la cantidad total de caldo que se va a necesitar (número de mochilas a preparar). Estos cálculos se realizarán a partir de la dosis establecida en la etiqueta del producto fitosanitario y de la cantidad de caldo que aporta la mochila por unidad de superficie (litros de caldo por metro cuadrado de superficie de terreno o unidades equivalentes). Esta cantidad se determina realizando la calibración de la mochila conforme a la información del manual de instrucciones de la mochila y, en ausencia de este, conforme a literatura técnica. Siempre se procurará que no queden sobrantes.
  • Disponer de instrumentos de medida y trasvase como: jarra graduada, balanza, embudo de uso exclusivo para dicho fin. Además, es recomendable contar con sistemas que permitan controlar el llenado del depósito evitando el derrame.

Preparación del caldo
Se debe tener en cuenta que en esta operación los productos fitosanitarios se manipulan concentrados por lo que se extremarán las precauciones:

  • En primer lugar, el trabajador se debe colocar los equipos de protección individual y ajustarlos debidamente.
  • A continuación, adicionará al depósito la mitad del agua, incorporará el producto (dosificado mediante útiles adecuados de uso exclusivo para este fin, tales como recipientes graduados) y añadirá después el resto del agua. Homogeneizará la mezcla.
  • La mezcla o dilución de los productos fitosanitarios no se realizará antes de la incorporación al depósito salvo que la correcta utilización de los mismos lo requiera; por ejemplo: en el caso de polvos para su dispersión en agua, se recomienda mezclar el producto con una cantidad reducida de agua agitando hasta la desaparición de grumos y la consecución de una gran homogeneidad.
  • Si al preparar la mezcla se vacía algún envase de producto fitosanitario, se enjuagará tres veces y las aguas resultantes se verterán al depósito de la mochila.
  • Durante el transporte se debe:

- separar los productos fitosanitarios de las personas, animales y mercancías de consumo;

- sujetar los envases para evitar roturas y vertidos;

- disponer de medios para la recogida de los productos en caso de derrame accidental.

  • Durante el proceso, los envases de productos fitosanitarios permanecerán siempre cerrados, excepto en el momento puntual en el que se esté extrayendo la cantidad a utilizar.
  • Las operaciones de carga y mezcla se realizarán inmediatamente antes de la aplicación bien en lugares abiertos, de espaldas al viento, o en lugares bien ventilados.
  • Si se produce algún derrame de producto fitosanitario, se recogerá y se limpiará la zona contaminada.

Aplicación

  • Se señalizará y acotará la zona en la que se va a realizar la aplicación.
  • Al proceder a la aplicación se deberán tener en cuenta las condiciones climáticas (velocidad del viento, temperatura y humedad). La aplicación se realizará permaneciendo en todo momento de espaldas al viento para que este no arrastre la nube de caldo pulverizado hacia el trabajador. Se evitará caminar sobre la zona tratada.
  • Si quedara caldo sobrante, se diluirá y pulverizará sobre el terreno tratado, nunca sobre cursos de agua o en sus proximidades.
  • Acabada la aplicación, el trabajador se alejará de la zona tratada lo antes posible.
  • Se deben tomar medidas para evitar que otras personas puedan verse expuestas al producto fitosanitario durante la aplicación.
  • En caso de obstrucciones de las boquillas, no se debe soplar para desatascarlas. Se cambiará la boquilla o se limpiará con los instrumentos desatascadores adecuados. Tampoco se debe llevar a la boca ningún otro material que pudiera estar contaminado.

Después del tratamiento

  • Se adoptarán las medidas necesarias para garantizar la salud de las personas usuarias de las zonas tratadas, como señalización o restricción de acceso durante el periodo de seguridad.
  • Se limpiará la mochila y el resto de los útiles lo antes posible y se guardarán hasta la próxima aplicación preservados de la lluvia.
  • En el caso de la mochila, se verterá agua en el depósito y se forzará su paso por todo el circuito. Tras el lavado se dejará con el depósito abierto para facilitar que se seque el interior.
  • Los envases vacíos se enjuagarán tres veces, añadiendo el líquido de enjuagado a la mochila de aplicación.Posteriormente se gestionarán como residuo peligroso. La empresa debería tener un procedimiento establecido conforme a la normativa que le sea de aplicación.

Medidas de higiene personal

  • El trabajador se quitará los equipos de protección y procederá a su aseo personal. Al finalizar los trabajos es necesario ducharse y cambiarse de ropa. Si no es posible adoptar esta medida de manera inmediata, el trabajador se lavará las manos, la cara y el resto de la piel que haya podido estar más expuesta durante el tratamiento, en el propio lugar donde realizó este. Posteriormente, y en cualquier caso antes de abandonar el trabajo, se duchará en las instalaciones higiénicas de la empresa.
  • No se debe comer, beber o fumar en ningún momento.
  • No se utilizarán lentillas.
  • Es aconsejable disponer de un lavaojos portátil por si se produjera un contacto accidental de los productos fitosanitarios con los ojos.
  • La ropa de trabajo y los equipos de protección individual se guardarán separadamente.
  • El lavado de la ropa contaminada se llevará a cabo separadamente del resto de la ropa.

Ver figura 3: "Lavaojos portátil"

Cumplir las disposiciones del Registro Oficial de Productores y Operadores fitosanitarios

Las empresas que presten servicios de aplicación de estos tratamientos deben estar inscritas en el Registro Oficial de Productores y Operadores Fitosanitarios en el que se integra la sección de fitosanitarios del Registro de Establecimientos y Servicios Plaguicidas.

MEDIDAS DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL DEL TRABAJADOR

Utilización de equipos de protección individual (EPI)
El empresario proporcionará a los trabajadores los equipos de protección individual que presenten las características que se especifiquen en la evaluación de riesgos. A la hora de determinar estas características el personal evaluador deberá tener en cuenta, entre otros aspectos, las especificaciones que figuran en el apartado de Controles de exposición / protección personal de la ficha de datos de seguridad de los fitosanitarios que los trabajadores vayan a utilizar. No obstante, con carácter general se pueden establecer las siguientes especificaciones:

  • Todos los EPI deberán disponer de marcado CE conforme a la normativa de comercialización de estos equipos; esto es, la marca CE, que en el caso de EPI de categoría III irá seguida del número identificativo del organismo notificado encargado del control.
  • Los EPI también deben disponer de folleto informativo, al menos en castellano, a disposición de los trabajadores, en el que se especifiquen los niveles de protección ofrecidos por el equipo y, entre otros, el mantenimiento, las sustituciones necesarias o la caducidad.
  • Para realizar todas las tareas que se engloban en esta situación de trabajo será necesario utilizar EPI de protección frente al riesgo químico para las siguientes partes del cuerpo: cara/ojos, cabeza, cuerpo, manos y pies. Las especificaciones requeridas para cada uno de estos equipos frente a este riesgo se detallan a continuación. Adicionalmente puede ser necesario que estos equipos protejan frente a otros riesgos, como puede ser el mecánico, y den respuesta satisfactoria a otros aspectos como el confort o la destreza.

Protección de las manos: guantes de protección frente a productos químicos

Se utilizarán guantes de material impermeable a los productos fitosanitarios que se manipulen, preferentemente sin costuras; en caso de que las tuvieran, estas estarán recubiertas de forma que también cumplan el requisito de impermeabilidad. Se aconseja que sean de puño tan largo como sea posible y longitud mínima de 30 cm. Su espesor también será el mayor posible teniendo en cuenta la destreza que requiere la tarea.

El pictograma que debe aparecer en el marcado del guante de protección química es el siguiente:

Símbolo EN374 ADF

En base a la información recogida de fitosanitarios autorizados para su uso en parques y jardines, se puede concluir que de forma general son apropiados aquellos guantes que no tengan soporte textil, por ejemplo, de neopreno o nitrilo, aunque también pueden ser adecuados los de materiales como butilo y vitón.

Además del material del guante, en la selección, se tendrá en cuenta el nivel de prestación respecto de la permeabilidad con relación al tiempo de uso; guantes de nivel 5 o superior (tiempo de paso superior a 240 min) serán adecuados para contactos prolongados o frecuentemente repetidos y, para contactos breves, se recomiendan guantes con nivel de prestación 3 o superior (tiempo de paso superior a 60 min).

Junto con una correcta selección del guante es muy importante su utilización de manera adecuada:

  • Lavar y secar bien las manos antes de ponérselos.
  • Verificar que los guantes son de la talla correcta, que están en perfectas condiciones y que son el tipo indicado para el trabajo que se va a realizar.
  • Colocar los puños de los guantes debajo de las mangas del traje.
  • El tiempo de uso debe ser menor que el tiempo de paso que corresponda al nivel de prestación indicado en el folleto informativo. Se deben cambiar regularmente.
  • Antes de quitarse los guantes, se lavarán evitando cualquier contacto directo con la piel. Se quitarán tirando de de las puntas de los dedos sin volverlos del revés.
  • Tras su retirada se colocarán en un lugar adecuado y las manos se lavarán y secarán nuevamente.

Protección de los ojos y cara: gafas / pantallas de protección

Si por la clase de exposición y modo de presentación del contaminante se precisa garantizar cierta hermiticidad, se utilizarán gafas de montura integral para los campo de uso “gotas de líquidos” (tipo 3) y “gases y partículas de polvo finas” (tipo 5). Sin embargo, en tareas de trasvase de fitosanitario en estado líquido, habría que recurrir al uso de pantallas de protección facial (campo de uso tipo 3). Los números identificativos de los campos de uso aparecen marcados en la montura del protector ocular.

Protección de las vías respiratorias
Si bien en algunas de las operaciones objeto de esta ficha, para la protección de las vías respiratorias será suficiente utilizar protección respiratoria con filtros frente a partículas, esta afirmación no se puede generalizar. Durante la manipulación de las formulaciones concentradas líquidas y las aplicaciones mediante pulverización, no siempre se puede descartar la presencia significativa en el ambiente en forma de vapor de alguno de los componentes del producto fitosanitario (ingredientes activos u otros componentes), por lo que, en estos casos, el filtro que se utilice, además de proteger frente a partículas, también ha de proporcionar protección específica contra gases y vapores. En general para la situación de trabajo objeto de esta ficha es adecuado el uso de un adaptador facial con filtro combinado contra partículas y vapores A2P2, A2B2P2 o A2B2P3 siempre que no se pueda descartar la presencia significativa de vapores en el ambiente. En caso de que se pueda descartar, el filtro a utilizar podría ser un filtro contra partículas P2 o P3. Se reitera la necesidad de tener en cuenta la información de la ficha de datos de seguridad.

Cuando sea necesario el uso simultáneo de equipos de protección respiratoria y ocular, debemos asegurarnos de la compatibilidad entre ellos para garantizar la hermeticidad.

Protección de la cabeza y el cuerpo: ropa de protección química
Para esta situación de trabajo se considera adecuado un traje de protección nivel C2 o nivel C3, siendo de 1 a 3 los niveles de protección en orden creciente. Así, un C3 sería el adecuado para exposiciones mas importantes. Además, se recomienda el uso en determinadas ocasiones de ropa de protección parcial, para completar la protección ofrecida por un traje de nivel C1 o bien para usarla cuando se prevea exposición de una sola parte del cuerpo. Por ejemplo: delantal para operaciones de mezcla y carga, manguitos, pantalones, chaquetas y otros accesorios para colocar bajo la mochila de aplicación.

En el marcado de esta ropa de protección se incluirá el pictograma siguiente:

simbolo UN EN xxx:XXXX tipo de traje numero...
Donde figura P1 se indicará C1, C2 o C3 según la protección que ofrezca el traje.

Protección de los pies: calzado de protección química
Para la mayoria de las tareas es indicado el uso de botas de uso profesional de clasificación II, por ejemplo de caucho o PVC. El calzado de cuero o textil no es adecuado ya que puede absorber parte del producto y no puede ser descontaminado. Por la misma razón no deben usarse calzados forrados con estos materiales. Cuando se estime conveniente, se utilizará calzado resistente a productos químicos específicos. Además, el calzado deberá ofrecer protección frente a otros riesgos presentes en el lugar de trabajo. La colocación será por debajo del traje de protección.

Protección de las trabajadoras embarazadas y en período de lactancia natural
Para el establecimiento de las medidas preventivas para las trabajadoras embarazadas y en período de lactancia natural, se deben seguir las disposiciones del Real Decreto 298/2009 y las recomendaciones del documento “Directrices para la Evaluación de Riesgos y Protección de la Maternidad en el trabajo” del Instituto Nacional” del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Dado que en estas operaciones están presentes agentes químicos que pueden afectar en cuanto a la protección de la maternidad (por ejemplo existen sustancias activas con las frases de riesgo H350, H341, H361d, H312), y que la protección frente a la exposición a ellos requiere el uso de equipos de protección individual cuyo uso está desaconsejado en el caso de las trabajadoras embarazadas (protectores respiratorios y traje de protección), procede retirar de estas operaciones a las trabajadoras embarazadas o en período de lactancia natural.

EVALUACIÓN DE LA EXPOSICIÓN: 

Una vez implementadas las medidas preventivas de control, se debe llevar a cabo una evaluación de la exposición a agentes químicos teniendo en cuenta las características de peligrosidad y las propiedades físicas y químicas de los agentes químicos presentes en los productos utilizados, las condiciones de utilización y las medidas preventivas implementadas. En el caso de que haya trabajadores especialmente sensibles o trabajadoras embarazadas, que hayan dado a luz recientemente o en periodo de lactancia natural, se tendrán en cuenta sus especiales condiciones en la realización de la evaluación. Para estas últimas, se deben seguir las disposiciones del Real Decreto 298/2009 y tener en cuenta las recomendaciones del documento “Directrices para la Evaluación de Riesgos y Protección de la Maternidad en el trabajo” del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.

  • La exposición se evaluará teniendo en cuenta las vías de entrada inhalatoria y dérmica.

Evaluación de la exposición por vía inhalatoriaSi en la fase inicial de la evaluación “Identificación de los agentes químicos”, se determina que hay componentes de los productos fitosanitarios que tienen asignado un Límite de Exposición Profesional (LEP), se realizarán mediciones que permitan la comparación de la exposición personal con los correspondientes valores límite ambientales. Este es el caso del clorpirifós.

Esta valoración puede utilizarse para comprobar la efectividad de las medidas preventivas.

La toma de muestras y el análisis se realizará por procedimientos de instituciones de reconocido prestigio.La estrategia de medición, incluyendo el número de muestras, la duración y la oportunidad de la mediciónpodrán basarse en lo dispuesto en la Guía Técnica del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajopara la evaluación y prevención de los riesgos presentes en los lugares de trabajo relacionados con agentes químicos.

Para aquellos agentes químicos que no tengan establecido un valor límite o que no dispongan de un métodode muestreo y análisis, se pueden aplicar métodos cualitativos de evaluación.

  • Evaluación de la exposición por vía dérmica

Muchos de los productos fitosanitarios presentan absorción dérmica, por lo tanto, es muy importante que enla evaluación de la exposición a los agentes químicos se consideren metodologías específicas para dicha vía,como es el método desarrollado por el INSST basado en el del INRS o el Modelo Riskofderm.

Si la evaluación muestra que continúa existiendo un riesgo de exposición no aceptable, se investigará su origen para determinar si las medidas preventivas no están adecuadamente implantadas o son necesarias otras medidas adicionales a las consideradas inicialmente.Una vez que la exposición esté suficientemente controlada, se efectuará un seguimiento de la exposición para asegurarse de que se mantiene la adecuada prevención y protección. El seguimiento se puede llevar a cabo mediante el control periódico de la utilización correcta de los medios de protección personal y del cumplimiento de los procedimientos de trabajo y de mantenimiento de los equipos utilizados en la situación de trabajo descrita. Si ha sido necesario realizar mediciones para la evaluación de la exposición vía inhalatoria y cuando, de acuerdo con los resultados de la evaluación y con los criterios de la Guía Técnica, sea necesario establecer un programa de mediciones periódicas, estas se realizarán de forma que puedan ser comparables y permitan establecer tendencias y evaluar la eficacia de las medidas de control. Para ello se fijarán los parámetros de la tarea (por ejemplo: productos que se usan, medidas preventivas de control, etc.) y otras variables como tipo de medición (personal o ambiental).

FORMACIÓN E INFORMACIÓN: 

Capacitación para realizar tratamientos fitosanitarios

Los trabajadores que utilicen productos fitosanitarios deben ser mayores de 18 años y no ser especialmente sensibles a estos productos. Además, deberán estar en posesión del carné de usuario profesional de productos fitosanitarios que les acredite los conocimientos apropiados para ejercer su actividad. Para obtener este carné es necesario superar unos cursos (o acreditar una titulación que los convalide) que incluyen contenidos relacionados con la protección de la salud. Para realizar las operaciones objeto de esta ficha el nivel de capacitación requerido al trabajador será el básico o el cualificado dependiendo de que el trabajador tenga la consideración de personal auxiliar o de responsable del tratamiento, respectivamente.

Específica en materia de seguridad y salud laboral

El empresario deberá garantizar:

  • Que cada trabajador reciba una formación teórica y práctica, suficiente y adecuada, en materia preventiva, tanto en el momento de la contratación como cuando se produzcan cambios. Esta formación se centrará en el puesto de trabajo que ocupa, se adaptará a la evolución de los riesgos y a la aparición de otros nuevos y se repetirá periódicamente.
  • Que los trabajadores y los representantes de los trabajadores reciban una formación e información adecuada sobre los riesgos derivados de la presencia de agentes químicos así como de las medidas de prevención y protección que hayan de adoptarse.

El empresario deberá facilitar a los trabajadores:

  • Los resultados de la evaluación de riesgos.
  • Información de los agentes químicos presentes en el lugar de trabajo (denominación, riesgos, valores límite, etc.).
  • Formación e información sobre las precauciones y medidas que deben adoptar para protegerse a sí mismos o a los demás trabajadores.
  • Información de las medidas a adoptar en situaciones de emergencia y solicitud de ayuda exterior (Tfno. emergencias: 112, Tfno. Instituto Nacional de Toxicología: 91 56 20 420).
  • La información contenida en la ficha de datos de seguridad de los productos fitosanitarios y los folletos informativos de los equipos de protección individual de forma comprensible para ellos.
  • Los resultados de la vigilancia de la salud que deben ser comunicados a los trabajadores afectados.

El riesgo químico asociado a las operaciones que se describen en esta ficha va a estar muy condicionado por la manera de proceder del trabajador a la hora de ejecutarlas. Por ello es muy importante, a fin de minimizar el riesgo, que se elabore un procedimiento de trabajo con la secuencia de operaciones a realizar, los medios materiales (de trabajo y de protección) para llevarlas a cabo y la forma de realizarlas. Para la elaboración de este procedimiento se pueden tener en cuenta indicaciones como las que se recogen en esta ficha, los manuales de instrucciones de los equipos de trabajo, los folletos informativos de los EPI o las fichas de datos de seguridad de los productos fitosanitarios.

VIGILANCIA DE LA SALUD: 

El empresario está obligado a garantizar la vigilancia periódica de la salud de los trabajadores.

Los trabajadores habitualmente expuestos a la situación descrita deberán ser objeto de una vigilancia específica de su salud y para este fin se dispone de las pautas establecidas en protocolos como el Protocolo de Vigilancia Sanitaria Específica. Plaguicidas, publicado por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Para que el programa de vigilancia de la salud se ajuste a los riesgos derivados de los agentes químicos presentes en el lugar de trabajo, el empresario debe facilitar información de estos riesgos (evaluación de riesgos, fichas de datos de seguridad de los fitosanitarios) a la unidad médica encargada de la vigilancia de la salud.

FUENTES DE INFORMACIÓN: 

A continuación se relacionan únicamente las fuentes de información específicas relativas a la situación de trabajo descrita. No se incluyen referencias a la normativa sobre prevención de riesgos laborales aplicable a los agentes químicos ni a otros documentos de aplicación general cuyas referencias se encuentran listadas y accesibles en “Enlaces de interés”.

Legislación

Real Decreto 1702/2011, de 18 de noviembre, de inspecciones periódicas de los equipos de aplicación de productos fitosanitarios.

Real Decreto 1311/2012, de 14 de septiembre, por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios.

Normas Técnicas

UNE-EN ISO 27065:2017 (Ratificada) Ropa de protección. Requisitos de rendimiento para la ropa de protección de los operadores que aplican líquidos pesticidas y para los trabajadores expuestos a estos pesticidas aplicados.

UNE 68095-1:1997 Pulverizadores portátiles. Parte 1: Pulverizadores de mochila accionados por palanca.

Publicaciones

Bermejo Merino, J.M.; Guisasola Yeregui A.; Cabrerizo Benito, JK.I. Guía para la utilización segura de productos fitosanitarios. OSALAN 2018.

Delgado Cobos, P; et al. Prevención de riesgos durante el uso de productos fitosanitarios (INSSBT), O.A.,M.P. 2018.

Sanz Albert, F.; Abril Muñoz, I.; Delgado Cobos, P. Exposición laboral a productos fitosanitarios en función del equipo de aplicación. Revista Seguridad y Salud en el Trabajo. INSHT, 2011. Núm. 62, pp. 11-21.

DIPUTACIÓN FORAL DE BIZKAIA. DEPARTAMENTO DE AGRICULTURA. Programa de revisión de maquinaria de tratamientos fitosanitarios y equipos de protección personal. II. Maquinaria de Tratamientos Fitosanitarios: Tipos, Calibración y Mantenimiento.

MINISTERIO DE AGRICULTURA, ALIMENTACIÓN Y MEDIO AMBIENTE. Plan de acción nacional para el uso sostenible de productos fitosanitarios. Noviembre de 2012.NIOSH. Manual of Analytical Methods. Method 5600: Organophosphorus pesticides.

Sitios web

Base de datos europea de plaguicidas

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