en colaboración con las comunidades autónomas

022. Limpieza de edificios y locales: exposición a los agentes químicos utilizados

DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN DE TRABAJO: 

Esta ficha analiza los riesgos derivados de la utilización de productos químicos en trabajos de limpieza comunes, como son los que se realizan en edificios y locales destinados a oficinas, centros educativos, comercios, edificios residenciales, etc. Quedan fuera del objeto de esta publicación las tareas de limpieza especializadas y complejas y/o las realizadas en entornos con requerimientos específicos como hospitales, laboratorios e instalaciones industriales.
Las tareas de limipieza en las que habitualmente se utilizan productos químicos son: limpieza de suelos, paredes, superficies, mobiliario, baños y sanitarios; pulido de suelos, etc. Estas labores pueden ser asumidas por personal propio o pueden contratarse empresas externas especializadas, en cuyo caso ambas empresas deben coordinarse en todo lo referente a la prevención de riesgos.
Los equipos más utilizados en estas tareas de limpieza son: mopas y cepillos, plumeros y gamuzas, carros de limpieza y cubos, fregadoras, abrillantadoras de discos rotativos, aspiradoras y limpiadoras de vapor.

Ver figura 1: " Limpieza de edificios"

Los productos de las tareas comunes suelen ser mezclas de diferentes sustancias químicas que contienen uno o varios componentes activos, aditivos y, por lo general, agua. Entre las sustancias agresivas de uso más frecuente están la lejía, el agua fuerte, los productos a base de sosa, los limpiadores antical y los decapantes. En ocasiones, los trabajadores también pueden manipular otros productos como insecticidas.
Durante la utilización de productos de limpieza los trabajadores pueden estar expuestos, por distintas vías, a los agente químicos presentes en su composición. Estas vías en orden de importancia son:

  • Vía inhalatoria: cuando haya presencia de vapores o aerosoles líquidos (por ejemplo, cuando el método utilizado es la pulverización).
  • Vía dérmica: debido al contacto directo con el producto, con superficies contaminadas o bien como consecuencia de salpicaduras. En algunos casos puede ser importante la absorción a través de las membranas mucosas de los ojos.
  • Vías digestiva y parenteral: debido a una ingesta accidental o a lesiones en la piel.
     
AGENTES QUÍMICOS: 

Los productos de limpieza son en general mezclas de varias sustancias que combinan distintas propiedades en función del uso al que están destinados.
A continuación se indican algunos tipos de productos de limpieza de utilización frecuente y los agentes químicos más comunes incluidos en su composición:

Abrillantadores: Isopropanol, dietilenglicolmonoetiléter, mezcla hidrocarburos derivados del petróleo, heptano, white spirit, gas licuado del petróleo (GLP).
Ambientadores: Isopropanol, etanol, a-hexilcinamaldehido, D-limoneno.
Cristalizadores: Hexafluoruro de magnesio, ácido ortofosfórico.
Decapantes: Ácido clorhídrico, 2-butoxietanol, cloruro de metileno, hidróxido potásico.
Desengrasantes: Isopropanol, amoniaco, 2-butoxietanol, hidróxido sódico, hidróxido potásico.
Desincrustantes: Ácido clorhídrico, ácido ortofosfórico, ácido cítrico, etanol.
Desinfectantes: Isopropanol, alcoholes etoxilados, hipoclorito sódico, etanol, hidróxido sódico.
Detergentes: Isopropanol, tensoactivos no iónicos, 2-butoxietanol, hipoclorito sódico, etanol.
Disolventes: Tolueno, xileno, isobutanol.
Limpiador general: Isopropanol, amoniaco en disolución, 2-butoxietanol, alcohol graso etoxilado, etanol, nafta.
Limpiamuebles: mezcla de hidrocarburos derivados del petróleo, dietanolamida de coco, nafta.

DAÑOS PARA LA SALUD: 

Aunque la realización de estas tareas puede comportar otros riesgos, como pueden ser los derivados de la presencia de alérgenos en el polvo, aquí solo se tratarán los derivados de la exposición a agentes químicos.
Los productos de limpieza son de composición muy variable, por lo que, para conocer los daños para la salud específicos de los productos concretos que se utilicen en cada caso, es necesario consultar las etiquetas y, en su caso, las fichas de datos de seguridad.
Los efectos más importantes para la salud incluyen:

En la piel

  • Irritación (desengrasantes, desinfectantes y detergentes).
  • Dermatitis: inflamación de la piel. Las dermatitis pueden ser irritativas o alérgicas y se manifiestan especialmente en manos y antebrazos con síntomas como picor, enrojecimiento, sequedad, supuración o formación de grietas, costras y ampollas.

La dermatitis irritativa (generalmente crónica) es producida de forma acumulativa por reiteración de pequeñas agresiones o traumas físico-químicos. Por su acción emulsionante los productos de limpieza desengrasan la piel, por su alcalinidad neutralizan el pH ácido y además tienen acción queratolítica, es decir, alteran la capacidad de hidratación de la piel. También contribuyen a la generación de lesiones la temperatura del agua, el tiempo en que las manos están sumergidas en ella, la utilización de agentes abrasivos como estropajos, etc.
La dermatitis alérgica se origina por el contacto con sustancias sensibilizantes que provocan una reacción de hipersensibilidad del sistema inmune (detergentes).

  • Efectos corrosivos: quemaduras (desincrustantes, desengrasantes, desinfectantes, detergentes).

En los ojos: irritación y lesiones oculares (desincrustantes, desengrasantes, desinfectantes, detergentes).

En las vías respiratorias

  • Irritación respiratoria: inflamación de las áreas anatómicas del aparato respiratorio con las que entra en contacto el agente químico irritante (desinfectantes, desengrasantes, desincrustantes, detergentes, disolventes).
  • Asma: es una enfermedad crónica caracterizada por una obstrucción respiratoria reversible, inflamación e hiperactividad de las vías respiratorias. Se presenta en forma de crisis o ataques durante los cuales se produce sensación de fatiga o ahogo y pitidos (detergentes, algunas fragancias).

Toxicidad sistémica: efectos patológicos diversos producidos sobre órganos, aparatos o sistemas alejados de la vía de entrada del agente químico que los genera (abrillantadores, disolventes, desengrasantes, desincrustantes).

Además, en algunos casos, en función de la composición de los productos de limpieza, pueden aparecer efectos sobre la reproducción y el feto (por ejemplo, el tolueno); disrupción o alteración endocrina (estireno); efectos cancerígenos (ej: tricloroetileno, formaldehído, estireno, naftaleno y determinadas sustancias complejas derivadas del petróleo, que tienen dicha consideración).
En la siguiente tabla se recogen los efectos para la salud de tres productos de uso generalizado que pueden desprender vapores. Es importante tener en cuenta que los potenciales efectos que se indican en la tabla van a depender de la concentración del agente químico en el producto y que, en general, no se usan grandes cantidades y su utilización es en operaciones concretas y de corta duración.
 

 
 LEJÍA
Disolución acuosa de una base o sales alcalinas (p. e. hipoclorito sódico)
AGUA FUERTE
Disolución acuosa de ácido clorhídrico
AMONIACO
Disolución acuosa de amoniaco
(hidróxido amónico)
OJOSLos vapores provocan irritación, lagrimeo y enrojecimiento de los ojos. Las salpicaduras, irritación intensa, lagrimeo, enrojecimiento de los ojos e hinchazón de los párpados. Existe riesgo de lesiones graves o permanentes en los ojos.
El hipoclorito sódico puede producir una queratoconjuntivitis química, potencialmente grave
Los vapores y soluciones son irritantes y/o corrosivos dependiendo de la concentración:

>25% corrosivo
<25% irritante

Puede causar conjuntivitis y lesiones de córnea y párpados.
 
Los vapores son corrosivos para las mucosas, pudiendo llegar a causar graves lesiones en la córnea.

Las salpicaduras pueden provocar enrojecimiento, dolor, quemaduras profundas graves, visión borrosa e incluso ceguera temporal.
 
VÍAS RESPIRATORIASLa inhalación de vapores provoca irritación intensa de nariz y garganta, tos intermitente y dificultad respiratoria.
Concentraciones muy elevadas pueden provocar bronconeumonía y edema pulmonar.  En caso de exposiciones repetidas o prolongadas existe riesgo de bronquitis.
Los vapores son irritantes y/o corrosivos dependiendo de la concentración.
Puede causar faringitis, laringitis y bronquitis.
En concentraciones altas puede causar edema pulmonar.
 
Los vapores provocan (aunque no inmediatamente) irritación broncopulmonar con sensación de quemazón en la garganta, tos, jadeo, dificultad respiratoria y dolor de garganta. La inhalación de altas concentraciones del vapor, debido a su acción corrosiva, puede causar edema laríngeo, inflamación del tracto respiratorio y neumonía.
PIELEl contacto puede causar irritación dolorosa, enrojecimiento e inflamación de piel y mucosas pudiendo llegar a causar quemaduras profundas debido a su poder de corrosión.
El contacto prolongado o repetido puede producir sensibilización de la piel.
Las soluciones son irritantes y/o corrosivas dependiendo de la concentración. Si es alta, pueden producir quemaduras graves y ulceración de la piel. Las muy diluidas, por contacto repetido, pueden causar dermatitis.El contacto con la solución, debido a su efecto corrosivo, puede causar enrojecimiento, quemaduras cutáneas graves, dolor, ampollas, escarificaciones y dermatitis de contacto.
VÍA DIGESTIVAPor ingestión, debido a su carácter alcalino y corrosivo, actúa tópicamente, pudiendo producir en función de la cantidad y concentración del producto ingerido, desde irritación gastrointestinal a quemaduras y lesiones cáusticas en la cavidad oral, esófago y estómago.La ingestión de soluciones concentradas origina quemaduras y ulceraciones en la boca, esófago y estómago, con hemorragia y vómitos.La ingestión produce irritación del esófago, estómago e intestino. Si es elevada, provoca inmediatamente lesiones graves en las mucosas de la boca, garganta y tracto digestivo. Causa calambres abdominales, dolor de garganta, dolor abdominal y vómitos.

 

FACTORES DE RIESGO MÁS IMPORTANTES: 

La posibilidad de que se materialicen los daños para la salud derivados de la exposición a productos de limpieza dependerá principalmente de los factores de riesgo que, agrupados en seis epígrafes, se indican a continuación:

Características específicas de los productos utilizados

  • Peligrosidad intrínseca. Dependiendo del producto utilizado, la gravedad de los potenciales efectos sobre la salud pueden variar. Hay productos con acción irritante, tóxica, sensibilizante, etc.
  • Volatilidad. Una elevada presión de vapor o un bajo punto de ebullición conllevan mayor riesgo de exposición porque generan una mayor cantidad de vapor en el ambiente.
  • Liposolubilidad (grado de solubilidad en lípidos), de gran influencia en la absorción por vía dérmica.

Características de la tarea y del procedimiento de trabajo

  • Cantidad utilizada de los productos.
  • Uso inadecuado de los productos: mezcla de productos incompatibles, dosificaciones superiores a las recomendadas por los fabricantes.
  • La pulverización, frente a la aplicación con bayeta, origina mayor dispersión al ambiente y, por consiguiente, mayor riesgo de inhalación y depósito en la piel.
  • Trasvase de los productos a recipientes no adecuados y/o sin etiquetar correctamente, como pueden ser envases que han contenido otros productos como bebidas o alimentos.
  • Exposición simultánea a distintos agentes químicos presentes en los productos de limpieza.
  • Duración y frecuencia de la tarea.
  • Carga de trabajo.
  • Posición del operario con relación a la superficie a limpiar.
  • Características de los espacios a limpiar, como tipo de superficie (lisa, rugosa, porosa), la temperatura de la misma, la anchura, geometría y cantidad de los objetos a limpiar.
  • Condiciones ambientales: temperatura, humedad relativa y renovación de aire.

Medidas de prevención y de protección inadecuadas o inexistentes

  • Ventilación insuficiente o inexistente.
  • No utilización o uso inadecuado de los equipos de protección individual.
  • Deficientes medios de control de derrames.

Ausencia o deficiencia de procedimientos de trabajo adecuados

Falta de formación e información de los trabajadores

Otros factores a considerar

  • Susceptibilidad individual y patologías previas del trabajador.
  • Situación de embarazo y lactancia natural de la trabajadora.
  • Hábitos higiénicos personales inapropiados.
  • El habito de fumar.
MEDIDAS PREVENTIVAS: 

Una vez identificados los factores de riesgo, deben adoptarse medidas preventivas dirigidas en primer lugar a eliminar los riesgos. Cuando ello no sea posible, se deberán implementar medidas preventivas de control y de protección del trabajador para reducir el nivel de riesgo.

MEDIDAS DE ELIMINACIÓN DEL RIESGO
La primera medida a aplicar es la eliminación del producto químico peligroso. Por ejemplo, puede ser prescindible la utilización de ambientadores.
No se utilizarán, por considerarse cancerígenos, los productos de limpieza (como limpiamuebles, productos para mopas, etc.) que contengan nafta con más del 0,1% en peso de benceno y los productos de limpieza que contengan mezclas de hidrocarburos derivados del petróleo con una concentración en peso de 1,3-butadieno superior al 0,1%.

MEDIDAS DE REDUCCIÓN Y CONTROL DEL RIESGO
Medidas sobre los productos químicos
Si no se puede eliminar el uso del producto de limpieza, la segunda medida a aplicar es la sustitución del producto químico peligroso utilizado por otro no peligroso o de menor peligrosidad.
Por ejemplo, desengrasantes o desincrustantes que no contengan formaldehído en su composición; disolventes sin presencia de tolueno; decapantes sin diclorometano; productos sin sustancias sensibilizantes, como D-limoneno o glutaraldehído, etc.

Medidas sobre el local
Ventilación general del local a limpiar: realizar las tareas en ambientes bien ventilados, especialmente si se utilizan productos inflamables o que desprendan gases o vapores.

Medidas sobre el método de trabajo

  • No mezclar productos de limpieza. No mezclar, por ejemplo, lejía con ácidos o productos amoniacales porque se liberan gases tóxicos que provocan irritación en los ojos y vías respiratorias.
  • Elegir un método adecuado para que la exposición sea mínima, como, por ejemplo, la sustitución de métodos de pulverización por otros que no generen aerosoles, como los dispensadores de bombeo.
  • Reducir la frecuencia de las tareas con mayor riesgo al mínimo imprescindible (abrillantado de suelos, etc.).  
  • Siempre que sea posible, elegir aquellas formulaciones de los productos que se encuentran más diluidas y preparadas ya para su uso. Cuando no sea posible y para su utilización se requiera diluirlo, se deben seguir las instrucciones del fabricante. Una concentración mayor no necesariamente conlleva una limpieza mejor o más rápida.
  • Se seguirán las indicaciones del fabricante a la hora de limpiar superficies calientes.
  • Con el fin de aumentar la distancia entre el trabajador y la fuente de contaminación, siempre que sea posible, se utilizarán utensilios o equipos de trabajo con mangos.
  • Durante las operaciones de limpieza se debe evitar la presencia de otras personas en la zona de trabajo.
  • Los recipientes de productos químicos se deben mantener bien cerrados.
  • Los trasvases que no puedan evitarse, se realizarán lentamente utilizando dosificadores o embudos, evitando el vertido libre. Para realizar los trasvases, es aconsejable asignar un lugar específico, donde se encuentren a disposición de los trabajadores gafas o pantallas de protección.
  • Los productos químicos deben estar claramente identificados y etiquetados en el idioma del usuario. Los productos trasvasados se deben etiquetar con la información de la etiqueta original. En ningún caso se utilizarán envases de productos alimenticios.
  • No  utilizar el olfato para identificar productos contenidos en los envases.
  • Almacenar los productos químicos en un lugar bien ventilado, alejado de fuentes de calor, luz y humedad, manteniendo separados los envases de productos incompatibles. Por ejemplo, el aguafuerte alejado de productos oxidantes y metales. Se deben limitar las cantidades almacenadas en las zonas de trabajo a las estrictamente necesarias.
  • Eliminar los recipientes vacíos gestionando adecuadamente aquellos que necesiten un tratamiento especial.

Medidas de higiene personal

  • No se debe comer ni beber en la zona de trabajo; no es aconsejable llevar botellas de agua en los carritos de productos de limpieza. Antes de comer, beber, fumar y utilizar el baño, así como al finalizar la jornada de trabajo, se llevarán a cabo las medidas de higiene personal adecuadas.
  • Si se introduce algo de producto dentro de los guantes, deberá lavarse las manos y cambiar los guantes.
  • Los trabajadores dispondrán de armarios/taquillas o colgadores en los que guardar la ropa de trabajo, y locales de aseo. Es aconsejable la utilización de jabón neutro y crema hidratante para las manos.
  • Se recomienda que el empresario gestione la limpieza y sustitución, en su caso, de la ropa de trabajo.
  • Además, en esta situación de trabajo es importante evitar las lentes de contacto porque concentran las sustancias irritantes.
  • Es recomendable contar con soluciones de lavado a disposición de los trabajadores.

MEDIDAS DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL DEL TRABAJADOR
Utilización de equipos de protección individual

Si las medidas técnicas y organizativas no fuesen suficientes, el empresario, basándose en los resultados de la evaluación de riesgos, deberá proporcionar al trabajador los EPI adecuados a los riesgos presentes en su tarea (guantes de protección química, gafas, pantalla facial, protección respiratoria, etc.).
Estos EPI, entre otros requisitos, deben disponer de marcado CE con los pictogramas que indiquen la protección ofrecida y el folleto informativo al menos en castellano.
El trabajador deberá utilizar los EPI según lo indicado en los procedimientos de trabajo establecidos.
El empresario facilitará un lugar adecuado para almacenarlos y vigilará que los trabajadores los limpien y los conserven de acuerdo con las instrucciones que se les faciliten.
Con anterioridad a su utilización se comprobará la idoneidad del EPI a la tarea a realizar y su buen estado de uso. Por otra parte, el empresario tomará las medidas necesarias para reparar y sustituir los EPI o los elementos de los mismos defectuosos o que hayan caducado.
Los EPI que podrían ser necesarios para las tareas descritas en esta ficha son:

Guantes de protección frente a productos químicos
Los guantes de goma o caucho, principalmente utilizados para protegerse de los medios húmedos, grasos o polvorientos, presentan el inconveniente de que pueden ser permeables a diferentes sustancias, originando irritaciones o sensibilizaciones de contacto. Estos guantes están contraindicados en trabajadores que presentan lesiones cutáneas activas o cuando la sudoración es importante.
Los guantes serán de protección química (categoría III) y deben seleccionarse teniendo en cuenta la composición de los productos de limpieza, el tiempo de exposición y la forma de contacto. Además, se debe tener en cuenta que sea un guante de protección frente a microorganismos en las tareas con potencial riesgo biológico.
Debido a la gran variabilidad en la composición de los productos de limpieza, no se puede recomendar un material adecuado para todos los guantes. Pueden ser indicados los de neopreno o caucho. Sin embargo, el material de PVA (guantes con revestimiento de alcohol polivinílico) no es aconsejable para productos que contengan hidróxido sódico ni ácido fosfórico. El tiempo de paso indicado por el fabricante del guante debe ser superior al de tiempo de contacto con el producto, por ello se hace necesario consultar las fichas de datos de seguridad de los productos empleados.

Gafas/Pantallas de protección
Cuando los productos de limpieza dispongan de las indicaciones de peligro H314: Provoca quemaduras graves en la piel y lesiones oculares graves, H318: Provoca lesiones oculares graves o H319: Provoca irritación ocular grave; o en los consejos de prudencia se indique que se deban llevar gafas o pantalla de protección (P280), para la protección de los ojos, se utilizarán gafas de protección con montura integral. En el caso de que se pudieran producir salpicaduras, se utilizará la pantalla de protección facial frente a salpicaduras de líquido con marcado en montura de campo de uso 3. Si la exposición es a vapores de compuestos volátiles, entonces las gafas serán herméticas a vapores y la montura marcada con el campo de uso 5.

Protección de las vías respiratorias
En general no será necesario el uso de equipos de protección individual respiratoria. Podría, sin embargo, estar indicado en locales sin ventilación, en operaciones puntuales de trasvases o de empleo de productos muy concentrados que afecten a las vías respiratorias, etc.
Por ejemplo: si el producto contiene amoniaco, puede utilizarse la protección respiratoria (media mascara) dotada de dispositivos filtrantes contra amoniaco y derivados orgánicos del amoniaco (filtro tipo K, banda verde).
En todo caso, se utilizarán los EPI respiratorios con las prestaciones que se indiquen en las fichas de datos de seguridad.

Protección de trabajadores especialmente sensibles y mujeres embarazadas o en período de lactancia natural
Para el establecimiento de las medidas preventivas para estos trabajadores se aplicarán las disposiciones establecidas en la Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales.
En el caso de trabajadoras embarazadas y en período de lactancia natural adicionalmente se deben seguir las disposiciones del Real Decreto 298/2009.  Además, se aconseja aplicar las medidas preventivas recogidas en el documento “Directrices para la Evaluación de Riesgos y Protección de la Maternidad en el trabajo” del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.
 

EVALUACIÓN DE LA EXPOSICIÓN: 

Una vez adoptadas las medidas preventivas de control, se debe comprobar su eficacia para garantizar que el riesgo de exposición a los productos de limpieza se mantiene en un nivel aceptable.

Evaluación de la exposición por vía inhalatoria
De la etiqueta o de la ficha de datos de seguridad de los productos de limpieza que se están utilizando, se obtendrán los agentes químicos peligrosos que lo componen y que pueden pasar al ambiente de trabajo según el procedimiento empleado. Una vez identificados los agentes químicos, se realizará una estimación del nivel de exposición utilizando métodos de evaluación cualitativa.
En aquellos casos en los que la evaluación cualitativa no demuestre claramente que se ha logrado una adecuada prevención y protección, se realizará una evaluación cuantitativa.
Para el diseño de la estrategia de medición, incluyendo el número de muestras, la duración y oportunidad de la medición, se aconseja tener en cuenta lo dispuesto en la Guía Técnica  del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo para la evaluación y prevención de los riesgos presentes en los lugares de trabajo relacionados con agentes químicos. La toma de muestra y análisis se realizará, preferentemente, por los procedimientos descritos en los métodos del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

Evaluación de la exposición por vía dérmica
Dado que los productos de limpieza pueden incorporar componentes que presentan toxicidad por la vía dérmica, es muy importante que en la evaluación de la exposición a los agentes químicos se consideren metodologías específicas para dicha vía, como son el modelo Riskofderm o el Método DREAM.
Si la evaluación muestra que continúa existiendo un riesgo de exposición no aceptable, se investigará su origen para determinar si las medidas preventivas no están adecuadamente implementadas o son necesarias otras medidas adicionales a las consideradas inicialmente.
Cuando, de acuerdo con los resultados de la evaluación de la exposición y, en su caso, con los criterios de la Guía Técnica, sea necesario establecer un programa de mediciones periódicas, estas se realizarán de forma que puedan ser comparables para así poder comprobar si las condiciones de exposición siguen estables y controladas y para obtener información acerca de la tendencia de la exposición. Para ello se fijarán los parámetros de la tarea concreta que se está realizando (p.e. desincrustante que se usa, modo de aplicación del producto, medidas de control existentes, etc.) y otras variables como el tipo de medición (personal o ambiental).
 

FORMACIÓN E INFORMACIÓN: 

El empresario deberá garantizar:

  • Que cada trabajador reciba una formación teórica y práctica suficiente y adecuada en materia preventiva tanto en el momento de la contratación como cuando se produzcan cambios en las funciones o en los equipos de trabajo, especialmente sobre manejo de productos químicos, residuos y ante una situación de emergencia.
  • Que los trabajadores y los representantes de los trabajadores reciban una formación e información adecuada sobre los riesgos derivados de la presencia de los agentes químicos así como de las medidas de prevención y protección que hayan de adoptarse. Así, deberán ser informados de las conclusiones de las mediciones y evaluaciones de riesgos, de las medidas implementadas y su eficacia así como de los resultados (no nominativos) de la vigilancia sanitaria específica.

La información contenida en la etiqueta o en la ficha de datos de seguridad se trasmitirá a los trabajadores de forma comprensible. El propósito de esta acción informativa es que conozcan los riesgos asociados al uso del producto en particular, especialmente en lo relativo a las sustancias peligrosas y sus daños para la salud, a los síntomas iniciales del asma y la dermatitis y a las medidas de seguridad que deben adoptarse en su manejo y almacenamiento.
Es recomendable la elaboración y la puesta a disposición de los trabajadores de “instrucciones de trabajo” y “protocolos de actuación” para situaciones y aspectos como:

  • la manipulación de los productos de limpieza (trasvases, almacenamiento);
  • la gestión de los residuos, tanto en lo referente a la ejecución como a la responsabilidad de cada trabajador en el mismo;
  • la forma correcta de utilizar los EPI, su almacenamiento, limpieza y mantenimiento;
  • la actuación frente a eventuales accidentes, derrames, vertidos o rotura de envases, así como ante situaciones de emergencia y solicitud de ayuda exterior (Tfno. emergencias: 112, Tfno. Instituto Nacional de Toxicología: 91 56 20 420); y
  • la comunicación de cualquier deficiencia detectada por los trabajadores y las sugerencias de mejora.

En cualquier caso, el empresario deberá consultar con los trabajadores y/o sus representantes la organización y desarrollo de las medidas preventivas.

VIGILANCIA DE LA SALUD: 

El empresario está obligado a garantizar a los trabajadores la vigilancia periódica y específica de su estado de salud. Los trabajadores habitualmente expuestos a la situación descrita deberían ser objeto de una vigilancia específica de su salud, al menos en relación con síntomas en el sistema respiratorio, en la piel y en mucosas. Existen guías de actuación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad para la vigilancia específica como son el “Protocolo de Vigilancia Sanitaria Específica. Asma Laboral” y el “Protocolo de Vigilancia Específica. Dermatosis Laborales” cuya aplicación puede ser indicada cuando se utilizan productos de limpieza. Para que el programa de vigilancia de la salud se ajuste a los riesgos derivados de los agentes químicos presentes en el lugar de trabajo, el empresario debe facilitar información de estos riesgos y las fichas de datos de seguridad (FDS) a la unidad médica encargada de la vigilancia de la salud.
El control biológico puede ser útil para obtener información sobre el grado de eficacia de las medidas de prevención y protección adoptadas, por lo que, en el programa de vigilancia de la salud, se debe considerar la inclusión del control biológico de aquellos productos químicos que dispongan de VLB.
 

FUENTES DE INFORMACIÓN: 

Nota: en este anexo se relacionan únicamente las fuentes de información específicas relativas a la situación de trabajo descrita. No se incluyen referencias a la normativa sobre prevención de riesgos laborales aplicable a los agentes químicos ni a otros documentos de aplicación general cuyas referencias se encuentran listadas y accesibles en “Enlaces de interés”.

  • Mapa de Riesgo Químico en Asturias. Sector Limpieza. Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales (IAPRL). 2014.
  • EU-OSHA – European Agency for Safety and Health at Work, “The Occupational safety and health of the cleaning workers”, 2009.
  • European Agency for Safety and Health at Work, “Managing psychosocial risks with cleaning workers”, E-Facts 51.
  • OSHA. NIOSH. INFOSHEET, “Protecting workers who use cleaning chemicals”, 2012.
  • Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, “Prevención de daños a los trabajadores del sector de la limpieza”, E-Facts 86.
     
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