en colaboración con las comunidades autónomas

Anexo 1. Diferentes usos de los productos

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Abrillantadores: son productos que limpian, restauran y abrillantan todo tipo de superficies metálicas (cobre, aluminio, latón, plata, zinc, etc.) y no metálicas (vinilo, madera, plástico, cuero). Se utilizan frecuentemente tanto en la limpieza de edificios y oficinas como en la limpieza industrial. Son, en su mayor parte, aceites o ácidos combinados con humectantes, emulsificantes, inhibidores de corrosión o protectores de deterioro y, en algunos casos, agentes tensioactivos. Algunas veces basta pasar un trapo con un poco de producto, pero, en otras ocasiones, se debe hacer primero un pulido o desbaste del material para darle uniformidad y luego proceder a abrillantarlo.
Los abrillantadores para mopas o gamuzas, cuya función es la de atraer el polvo existente en el suelo o en la superficie a limpiar, retirándolo del suelo y evitando su redeposición por sus propiedades antiestáticas, pueden contener mezclas de hidrocarburos derivados del petróleo, nafta, gas licuado del petróleo, etc.

Ambientadores: son productos utilizados para perfumar un lugar o eliminar malos olores. Se pueden encontrar en forma sólida, como pastillas o geles, que van desprendiendo aroma en contacto con la humedad ambiental; la mayoría de los ambientadores se encuentran en estado líquido y se rocían con atomizadores (manuales o automáticos) o se diluyen en otros productos de limpieza para ambientar la zona a limpiar. Las sustancias más comunes presentes en ellos son isopropanol y etanol. Además, por su propio fin, los ambientadores suelen contener aromas o perfumes que pueden ser sensibilizantes, como D-limoneno.

Cristalizadores: son productos utilizados en pavimentos calcáreos, como mármol, piedras, etc. La cristalización comprende dos acciones: una acción mecánica, consistente en el lijado de la superficie, y una acción química, que tiene lugar para cerrar la porosidad del pavimento y obtener un efecto de protección y abrillantado mediante la aplicación del producto cristalizador. Pueden contener ácido fosfórico, fluorosilicato magnésico, hexafluorosilicato de magnesio, emulsión a base de ceras, etc.

Decapantes: son productos utilizados en la eliminación por métodos abrasivos o químicos de impurezas presentes en las superficies, como costras de óxido, imprimaciones, manchas de grasa, etc. Suelen incluir ácido clorhídrico en disolución, 2-butoxietanol, hidróxido de potasio, y, en ocasiones, diclorometano.

Desengrasantes: sirven para eliminar o degradar grasas y aceites en superficies muy tenaces y difíciles.

Desincrustantes: son utilizados para prevenir o eliminar cualquier tipo de material adherido a otro.

Desinfectantes: sirven para limpiar una superficie o espacio, evitando la presencia de bacterias, virus y otro tipo de microorganismos nocivos para la salud. La mayoría de los productos de limpieza de uso común pueden ser considerados como desinfectantes: lejía, detergentes, jabones, limpiasuelos, etc.

Detergentes: son productos cuya composición ha sido establecida especialmente para una operación de limpieza mediante el proceso por el cual la suciedad es separada del material en el que estaba retenida y puesta en estado de disolución o dispersión. Sus principales componentes son los tensioactivos, pudiendo contener, además, componentes complementarios como coadyuvantes (agentes reforzadores de la acción de los tensioactivos) y aditivos. Se utilizan frecuentemente para la limpieza de todo tipo de ropa, para la limpieza de superficies o como germicida (antiséptico).

Disolventes: son un grupo de sustancias químicas de amplio uso en el ámbito laboral, ya sea como agentes desengrasantes o limpiadores, o como componentes de pinturas, lacas, adhesivos, barnices, etc.